
La identidad del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, fue suplantada mediante el uso de inteligencia artificial. Según un informe de The Washington Post, la voz y estilo de escritura del funcionario fue imitada para establecer comunicación con otras autoridades.
Mientras imitaba al encargado de la política exterior en la administración del presidente Donald Trump, un desconocido contactó a tres funcionarios extranjeros, un gobernador estadounidense y a un congresista, con el fin de acceder a información sensible o cuentas confidenciales.
El cable enviado a empleados del Departamento de Estado (DOJ, por sus siglas en inglés), fechado el 3 de julio, revela que el impostor utilizó la plataforma de mensajería segura Signal para contactar a sus víctimas, a través de mensajes de texto y grabaciones de voz, con la intención de engañarlos.
Según fuentes dentro del DOJ, el suplantador creó una cuenta bajo el nombre de usuario [email protected] para engañar a diplomáticos y políticos, tanto estadounidenses como extranjeros. El impostor dejó mensajes de voz en Signal al menos a dos personas, y en un caso, les envió un mensaje de texto invitándolos a comunicarse.
Breaking news: An imposter using AI to pose as Secretary of State Marco Rubio contacted three foreign ministers, a U.S. governor and a member of Congress, according to a State Department cable. https://t.co/1IBGJY6q9j
— The Washington Post (@washingtonpost) July 8, 2025
Las autoridades estadounidenses aún no han identificado al responsable del fraude, pero afirman que las investigaciones siguen en curso. Un alto funcionario confirmó el intento de suplantación y aseguró que, además de Rubio, otros funcionarios también fueron víctimas de correos electrónicos fraudulentos.
Este incidente se suma a una serie de filtraciones y problemas de seguridad que han afectado al gabinete del presidente Donald Trump. En mayo pasado, un individuo logró acceder al teléfono de la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, desde donde contactó a varios senadores y ejecutivos, haciéndose pasar por ella, lo que desató una investigación por parte del FBI.
El suplantar la identidad de un funcionario federal con el propósito de obtener algo de forma ilícita constituye un delito grave en EEUU y puede conllevar hasta tres años de cárcel. Este tipo de ataques son cada vez más frecuentes en el contexto de la ciberseguridad y los riesgos asociados con la tecnología avanzada, como la inteligencia artificial.
Funcionarios de Trump filtran detalles de un operativo militar
En marzo pasado, altos funcionarios de la administración de Donald Trump cometieron un grave error al compartir información clasificada sobre un operativo militar en Yemen. Según The Atlantic, el editor en jefe Jeffrey Goldberg fue agregado a un grupo de mensajería donde se discutieron detalles del armamento a utilizar, cronograma de los ataques y objetivos hutíes.
Este grupo incluía a figuras clave como el secretario de Defensa, Pete Hegseth, el secretario de la diplomacia, Marco Rubio, y el director de la CIA, John Ratcliffe.
El Consejo de Seguridad Nacional de EEUU confirmó la autenticidad del mensaje filtrado e iniciado una investigación para esclarecer cómo un periodista pudo acceder a esta información clasificada, solo dos horas antes de los bombardeos.
Goldberg, quien al principio dudó de la veracidad del grupo de chat en la plataforma Signal, finalmente creyó en su autenticidad cuando los ataques se desarrollaron, tal como se había descrito en los mensajes.

