
Los apagones en la noche del sábado 6 de septiembre serán intensos en Cuba, pues las autoridades pronostican un déficit de 1.905 MW. A todas las calamidades acumuladas ahora se suma la salida de la única unidad de la termoeléctrica de Felton que seguía en funcionamiento.
De acuerdo con un reporte, la de Unión Eléctrica, la planta ubicada en el norte de Holguín sufrió un problema mecánico. Además de las unidades 1 y 2 de Felton también están fuera de servicio la unidad 3 de Santa Cruz y Renté, está última en Santiago de Cuba.
A esto se suman las unidades en mantenimiento y las limitaciones térmicas, que han dejado fuera de operación más de 647 MW de capacidad de generación. Así las cosas, el sábado comenzó con un déficit de 1.420 MW en horas de la mañana. El viernes en el horario pico nocturno se programaron apagones por 1.861 MW.
La producción de energía de los parques solares fotovoltaicos tampoco ha logrado solucionar la crisis. A pesar de la incorporación de 28 parques solares que generaron 2.380 MWh, con una máxima potencia entregada de 494 MW, la cantidad sigue siendo insuficiente para cubrir la demanda nacional. Además, esa modalidad de energía deja de aportar cuando se oculta el sol, justo en el momento de máxima demanda.
Los residentes en diversas provincias, especialmente en la zona central y oriental, han reportado hasta 26 horas de apagones, lo que ha generado una gran angustia entre la población.
La situación también ha afectado gravemente las condiciones de vida, al interrumpir el suministro de agua, alimentos, medicamentos, y otros servicios esenciales. El impacto de la crisis eléctrica es tan profundo que muchos ciudadanos se han manifestado a través de las redes sociales, expresando su desesperación por la falta de soluciones y el desinterés gubernamental ante el sufrimiento del pueblo.
En las redes sociales, los ciudadanos han dejado claro su descontento. Figuras como Jorge Fuentes y Marisol Paz han manifestado su hartazgo y llamado a la acción, exigiendo cambios en el gobierno cubano, al que acusan de ser responsable de la miseria que enfrenta la nación. El sentimiento generalizado es de desesperanza, ya que el gobierno no parece tener una solución inmediata para una situación que se ha convertido en una pesadilla diaria.
La crisis energética cubana ha llegado a un punto crítico, donde las afectaciones a la calidad de vida y la estabilidad del país son insostenibles. Sin embargo, la falta de transparencia sobre las causas de las averías y la escasez de recursos para resolver la situación han dejado a los ciudadanos sin respuestas claras. La demanda de cambios y soluciones es cada vez más fuerte, y el futuro inmediato del sistema eléctrico parece sombrío.