
El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) enfrenta una nueva agudización de la crisis al salir de servicio las dos unidades de la termoeléctrica Renté, ubicada en Santiago de Cuba. Según un reporte oficial de la Unión Eléctrica (UNE), con pocos minutos de diferencia en la tarde del lunes salieron la unidad No. 6, debido a un fallo en la bomba de agua alimentar, y la unidad No. 5, por un disparo de la bomba de circulación.
Todo ello acrecienta el déficit de energía que impide cubrir la demanda. Durante las 24 horas pasadas, no se pudieron cerrar todas las cargas. A las 6:00 horas del martes, el SEN tenía una disponibilidad de solo 1.420 MW, mientras que la demanda alcanzaba los 2.350 MW, con un déficit de 950 MW.
La situación empeorará a medida que avance el día y haya más demanda. Por ejemplo, para el horario pico nocturno se estima una afectación de 1.940 MW. Este déficit de capacidad se debe, en parte, a las averías de unidades clave en varias termoeléctricas, incluyendo la unidad 5 de la CTE Máximo Gómez y la unidad 2 de la CTE Felton.
El sector energético cubano enfrenta graves problemas por falta de combustible, lo que ha llevado a que varias unidades de generación estén fuera de servicio. Las limitaciones en la generación térmica suman 398 MW, mientras que la falta de lubricante afecta a 87 MW más, lo que deja un total de 1.000 MW fuera de servicio. En general, el sistema de generación distribuida aporta solo 913 MW, lo que representa un 12% de la capacidad requerida.
Los ciudadanos cubanos han expresado su frustración en las redes sociales. Los comentarios no se hicieron esperar, con ciudadanos como Raúl Rojas Leiva criticando la contradicción entre las cifras oficiales sobre la caída económica y la evidente crisis energética.
“Generan menos de 1.300 MW en el horario pico, y dicen que la economía solo se ha reducido un 4%”, señaló Rojas, haciendo referencia a la escasez de electricidad y la caída económica real. Otros usuarios, como José Orlando Ávila Ares, también lamentaron la constante ineficiencia y la falta de respuesta efectiva por parte del gobierno cubano.
La falta de soluciones inmediatas y el deterioro continuo de la infraestructura energética preocupan a los cubanos. Las fallas recurrentes en la termoeléctrica Renté y otras plantas generadoras reflejan una crisis energética que parece no tener fin. Esto pone en riesgo tanto el bienestar diario de los ciudadanos como la viabilidad de la economía nacional.
La creciente insatisfacción se traduce en comentarios de desesperanza, como el de Taimir Alain Morales Ceballos: “Así llevan todo el año y el que viene van por más roturas”.

Gobierno crea esperanza con anuncio de ayuda desde Venezuela y países del ALBA
Durante la cumbre del ALBA en Caracas, Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, presentó la creación de la “Misión Internacional de Energía y Electricidad” para ayudar a Cuba a superar su crisis energética, que amenaza con desestabilizar al régimen cubano.
La misión se plantea como una solución a los continuos apagones que aquejan a la población cubana, aunque no se ofrecieron detalles concretos sobre su implementación, recursos o plazos. El gobierno cubano transmitió el mensaje por todos sus medios de propaganda para crear una esperanza de mejoría en la población.
Sin embargo, muchos analistas se muestran escépticos, citando la falta de claridad y los antecedentes de proyectos fallidos en la cooperación bilateral. Además, Maduro enfrenta desafíos internos, como la creciente presión de Estados Unidos, que ha reforzado su presencia militar cerca de Venezuela y ha incautado un barco petrolero con destino a Cuba.
Venezuela, a pesar de tener las mayores reservas de petróleo del mundo, ha visto una dramática caída en su producción debido a la crisis interna de PDVSA, agravada por la corrupción y las sanciones internacionales.
En 2025, la producción de crudo cayó a 1.142.000 barriles por día, lejos de los niveles históricos, lo que genera dudas sobre la capacidad de Venezuela para cumplir con sus promesas de ayuda a Cuba.

