
El cierre del Mundial de Fútbol podría marcar un giro en la agenda internacional del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y colocar nuevamente a Cuba entre sus principales objetivos políticos, según un análisis del columnista británico Roger Boyes publicado por The Times.
En el texto, revisado por Periódico Cubano, Boyes sostiene que el torneo no habría servido únicamente como espectáculo deportivo, sino también como una plataforma para proyectar liderazgo, capacidad logística, poder económico e influencia global.
“Una vez concluida la competencia, Trump podría redirigir esa exposición hacia asuntos de política exterior con impacto electoral. Entre esos frentes aparece Cuba”, mencionó el analista al señalar que la administración republicana necesitaría mostrar resultados concretos antes de las elecciones legislativas de medio término.
“Una ofensiva más intensa contra el régimen cubano tendría un elevado valor simbólico para republicanos, votantes conservadores y parte del exilio”, indicó Boyles.
El análisis menciona como precedente la salida de Nicolás Maduro del poder en Venezuela, un episodio donde se demostró que una combinación de sanciones, presión diplomática, acciones judiciales y aislamiento puede producir cambios en gobiernos autoritarios.
Cuba, sin embargo, representa un desafío distinto. La Isla no ofrece una recompensa petrolera comparable, pero conserva un peso histórico considerable. Es el último gran bastión comunista del hemisferio occidental, ubicado a solo 90 millas de Florida y gobernado por una estructura que ha resistido durante décadas.
Boyes afirma que los mecanismos de presión se han venido instalando desde febrero. Entre ellos menciona la reducción del suministro de combustible, el deterioro económico, la crisis de distribución de alimentos y el aumento de las medidas contra entidades vinculadas con el aparato estatal.
La situación energética ocupa un lugar central en esa lectura. Cuba enfrenta apagones prolongados, déficit de generación, falta de combustible y averías en termoeléctricas envejecidas. Durante julio se han reportado desconexiones del Sistema Electroenergético Nacional, con territorios afectados por cortes superiores a 72 horas.
Ese deterioro ha provocado protestas y cacerolazos en La Habana y otras provincias. En varias manifestaciones, los reclamos por electricidad y alimentos han derivado en consignas políticas como “Libertad” y “Abajo la dictadura”, lo que aumenta la preocupación oficial.
El columnista también alude al procesamiento anunciado por EEUU contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996. Según su interpretación, la decisión enviaría una señal a la cúpula histórica y a integrantes de las Fuerzas Armadas.
Durante 2026, la administración Trump ha ampliado sanciones contra entidades asociadas a GAESA, el Ministerio del Interior, el turismo, el comercio exterior, la energía y los mecanismos de control social. Washington sostiene que buscan afectar las fuentes de financiamiento y la represión del régimen.
La presión aumentó alrededor del quinto aniversario de las protestas del 11 de julio de 2021. El secretario de Estado, Marco Rubio, reclamó reformas verificables, liberación de presos políticos, respeto a los derechos humanos y apertura económica. La Habana rechazó esas exigencias y acusó a EEUU de promover un estallido social.
Miguel Díaz-Canel y el canciller Bruno Rodríguez atribuyen los apagones y la escasez a las sanciones estadounidenses. Sus críticos señalan décadas de mala gestión, corrupción, control militar de sectores estratégicos, falta de inversiones y ausencia de libertades económicas.
Boyes vincula el debate con la seguridad nacional estadounidense. Los reportes sobre cooperación de Cuba con Rusia e Irán, presencia de inteligencia extranjera y posibles operaciones adversarias han elevado la preocupación en Washington y Florida.
La columna constituye un análisis editorial y no un anuncio oficial. La Casa Blanca no ha presentado públicamente un calendario dirigido a provocar un cambio de régimen en Cuba ni ha confirmado una operación concreta después del Mundial.