
Un joven de 20 años protagonizó en Brasil un fallido intento de robo a un banco que terminó en detención y burla pública.
Pasó más de dos horas dentro de la sucursal en la Zona da Mata de Minas Gerais, durante la madrugada del domingo, sin lograr sacar un solo real y con claros indicios de estar bajo los efectos de drogas o alcohol, según informó la policía.
Las imágenes de las cámaras de seguridad registraron toda la secuencia y se difundieron en medios locales y redes sociales, donde el caso se volvió viral por la combinación de violencia contra las instalaciones, torpeza en cada movimiento y el desenlace, que incluyó al sospechoso atrapado en una puerta giratoria y en ropa interior.
El joven entró a la sucursal bancaria cuando el lugar estaba vacío y se dirigió primero a los cajeros automáticos. A golpes y patadas dañó al menos tres máquinas, buscando acceder al dinero, pero no consiguió vulnerar los equipos ni retirar efectivo.
Tras fracasar con los cajeros, se concentró en la puerta giratoria interna de la sucursal. Durante casi 20 minutos intentó atravesarla. En el proceso quedó atascado primero por la cintura y luego por el cuello, en una escena que evidenció su estado de alteración y su falta de control.
En medio del forcejeo para liberarse, los pantalones se le cayeron y quedó solamente en ropa interior. Las cámaras registraron cómo el sospechoso insistía en avanzar, pese a la evidente dificultad para moverse y a la exposición a la que se sometía.
Una vez logró atravesar la puerta giratoria, el joven se dirigió a los mostradores de servicio y a un gabinete donde se guardan sobres de cheques. Luego avanzó hacia una puerta señalizada como acceso al área segura del banco, pero tampoco logró pasar ni acercarse a las bóvedas o a depósitos de efectivo.
Al ver frustrados sus intentos, se detuvo ante una pequeña mesa donde encontró un termo de café. Lo tomó y comprobó que estaba vacío. La breve pausa mostró que, además de desorientado, el sospechoso no tenía un plan claro dentro de la sucursal.
Sin haber conseguido dinero ni objetos de valor, intentó salir por la misma puerta giratoria, pero esta vez no pudo atravesarla. La estructura le impidió el paso y lo dejó de nuevo atrapado, mientras el tiempo seguía corriendo y el sistema de seguridad mantenía el registro del incidente.
Casi dos horas y media después de su entrada al banco, la policía llegó al lugar alertada por la propia institución. Al revisar la sucursal, los agentes lo encontraron escondido bajo unas escaleras, con heridas leves producto de los golpes y la lucha con las estructuras internas.
Los oficiales informaron que el joven presentaba señales claras de consumo de drogas o alcohol. Tras la detención, fue trasladado a una unidad médica para una evaluación preliminar y luego puesto a disposición de las autoridades competentes para la apertura de un proceso penal.
El caso generó debate en redes sociales no solo por el carácter insólito del intento de robo, sino también por la facilidad con la que el sospechoso accedió a distintas áreas del banco antes de ser detenido. Usuarios cuestionaron los protocolos de seguridad física y la respuesta del sistema de vigilancia.