
Las previsiones de la Defensa Civil de Cuba fallaron y varias localidades del oriente del país quedaron incomunicadas. A pesar de que hubo tiempo suficiente para tomar medidas preventivas antes del paso del huracán Melissa, no se realizaron las evacuaciones preventivas. Por eso, tras más de tres días de la salida del meteoro, todavía se están produciendo rescates de emergencia.
Con la participación del Ejército Oriental y brigadas estatales, las operaciones se concentran en Holguín, Granma, Las Tunas y Santiago de Cuba, donde las crecidas de ríos y los derrumbes mantienen aisladas varias comunidades.
En la comunidad La Camilo, municipio Urbano Noris (Holguín), los rescatistas han evacuado por vía aérea a 8 niños, 11 mujeres, 9 hombres y una persona con discapacidad. Permanecen 94 habitantes a la espera de traslado, según reportes locales. La extracción se realiza por etapas debido a las condiciones del terreno y a la persistencia de inundaciones.
En Cacocum, también en Holguín, fuerzas combinadas del Consejo de Defensa Provincial, apoyadas por medios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, retiraron a personas atrapadas tras la crecida de los ríos. Las autoridades informaron que ofrecerán detalles adicionales en las próximas horas, una vez concluida la fase de emergencia.
Granma concentra varios de los operativos más complejos. En la comunidad de Cauto Embarcadero, municipio Río Cauto, se ejecutan rescates y traslados continuos. La jornada previa dejó más de dos mil evacuados, en una operación que se extendió desde la tarde hasta la madrugada, con prioridad para grupos vulnerables.
Por su parte, el Consejo de Defensa Municipal de Jobabo (Las Tunas) informó la recepción de alrededor de 800 pobladores de Guamo, Granma, ante el riesgo de desbordamiento por la crecida del río Cauto y la presión sobre la presa cercana. Se coordinan reubicaciones hacia el Politécnico Manifiesto de Montecristi y la logística indispensable de alojamiento y alimentos, a la espera de nuevos contingentes.
Cortes de telecomunicaciones agravan el aislamiento
Las comunicaciones siguen siendo un punto débil en el oriente. Etecsa confirmó una nueva interrupción de fibra óptica en Granma por un “corte” atribuido a indisciplinas sociales. La falla afectó, entre otros, a Buey Arriba, Bartolomé Masó, Campechuela, Media Luna, Pilón y Niquero. El servicio se restableció a las 22:05 horas, pero la fragilidad del enlace mantiene en vilo a familias que dependen del móvil para coordinar ayuda.
La empresa instó a “evitar imprudencias” y a proteger la infraestructura, un llamado que evidencia la vulnerabilidad del sistema en una etapa donde la conectividad es clave para los rescates. La reiteración de roturas en el mismo tramo sugiere falta de redundancia y de protección física en zonas de alto riesgo.
En paralelo, el dictador castrista, Miguel Díaz-Canel, se vanaglorió que “no hay muertos ni desaparecidos” y que los daños a parques fotovoltaicos son mínimos. Esa afirmación contrasta con la persistencia de comunidades aisladas y con la magnitud de las evacuaciones en curso, que reflejan un panorama de afectaciones más amplio de lo admitido en discursos oficiales.