
Donald Trump confirmó este martes ante la Asamblea General de Naciones Unidas que el secretario de Estado Marco Rubio está al frente de una negociación con Cuba, una declaración especialmente significativa porque llega apenas dos semanas después de que el canciller Bruno Rodríguez Parrilla negara públicamente que existiera un proceso negociador entre ambos gobiernos.
“Marco Rubio está conduciendo una negociación. Está muy involucrado en las negociaciones con Cuba. Vamos a ver qué pasa”, afirmó el presidente estadounidense durante su intervención en Nueva York, según la transcripción de su discurso publicada por UOL.
Reuters también confirmó que Trump presentó a Rubio como el funcionario encargado de supervisar las negociaciones con La Habana. El mandatario no explicó quién representa al gobierno cubano en esos intercambios ni detalló qué asuntos concretos están actualmente sobre la mesa.
Trump confirma que Marco Rubio negocia con Cuba
La declaración introduce un elemento nuevo en una relación bilateral marcada durante todo 2026 por versiones contradictorias sobre la naturaleza de los contactos.
El pasado 8 de septiembre, Bruno Rodríguez aseguró que “no ha habido ni hay negociaciones” entre Cuba y Estados Unidos y añadió que tampoco existían acuerdos ni hojas de ruta, aunque reconoció contactos con funcionarios estadounidenses.
Trump sostiene ahora algo distinto: no solo existen conversaciones, sino que Rubio está “conduciendo una negociación”. Hasta el momento, La Habana no ha explicado públicamente esta diferencia de versiones.
La afirmación del presidente tampoco surge de manera aislada. En junio, el vicepresidente JD Vance ya había reconocido que Washington estaba hablando directamente con el gobierno cubano sobre posibles cambios en su conducta.
¿Qué están negociando Estados Unidos y Cuba?
La gran incógnita continúa siendo el contenido de esas conversaciones. Ni Trump ni Rubio han hecho pública una agenda detallada.
En marzo, Rubio llegó a advertir que las informaciones sobre posibles acuerdos debían tratarse con cautela y afirmó que solo él y Trump estaban trabajando directamente en el asunto cubano.
Por su parte, el viceministro cubano Carlos Fernández de Cossío había señalado en marzo que el sistema político de la Isla y la permanencia de Miguel Díaz-Canel no eran temas sujetos a negociación. EFE recogió entonces que La Habana reconocía conversaciones con Washington, pero insistía en mantener esos asuntos fuera de cualquier eventual acuerdo.
Más recientemente, Fernández de Cossío volvió a admitir que existen canales oficiales, contactos y reuniones, aunque sostuvo que no se habían producido avances visibles. Esa posición resulta ahora difícil de conciliar con la descripción utilizada por Trump ante la ONU.
Presión económica mientras permanecen abiertos los contactos
Las conversaciones se desarrollan paralelamente a una política de creciente presión estadounidense. En agosto, Bloomberg informó que Trump estaba priorizando las sanciones económicas frente a una intervención militar en Cuba, con el propósito de aumentar la presión sobre las estructuras estatales y militares.
En la ONU, Trump mantuvo precisamente esa combinación de presión y negociación. Calificó a Cuba como un “Estado absolutamente fallido”, aseguró que su administración busca un “cambio fundamental” en la situación de la Isla y afirmó que el gobierno cubano enfrenta una presión sin precedentes. Durante ese fragmento del discurso, miembros de la delegación cubana abandonaron el salón, según Reuters.
Meses antes, Trump ya había colocado públicamente el expediente cubano en manos de Rubio al decirle que su “próximo proyecto” sería Cuba. La intervención de este martes supone una de las confirmaciones más explícitas hasta ahora de que ese trabajo diplomático continúa y de que Rubio sigue ocupando el papel central.
Lo que todavía permanece sin confirmar son las posibles concesiones exigidas por cada parte, la identidad de los interlocutores cubanos y si las conversaciones han avanzado hacia algún acuerdo concreto.