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Trump está impaciente con Cuba y ordena un plan de asfixia para doblegar al régimen

Trump está impaciencia con Cuba y ordena un plan de asfixia para doblegar al régimen
La impaciencia de Trump también tendría que ver con la estrategia del presidente para las próximas elecciones de medio término. (Captura de pantalla © Casa Blanca – YouTube)

El presidente Donald Trump se muestra cada vez más impaciente ante la permanencia del régimen cubano en el poder, pese a meses de presión económica, política y diplomática de Estados Unidos.

Según un extenso reportaje NBC News elaborado por cuatro periodistas que citan a funcionarios de la administración republicana, Trump está deseoso de ver resultados y, en consecuencia, ha ordenado aumentar la presión con un plan de asfixia.

El presidente habría preguntado por qué las medidas impulsadas por Washington todavía no han provocado una ruptura visible dentro del sistema cubano. Fuentes cercanas al Consejo de Seguridad Nacional sostienen que Trump esperaba que la crisis económica acelerara una transición antes de mediados de 2026.

Al no ver ese desenlace, habría pedido endurecer aún más la presión sobre La Habana. El régimen castrista atraviesa una fase de debilidad profunda y se espera que el sistema pueda colapsar antes de finalizar el año, aunque ese calendario no sería suficientemente rápido para el mandatario.

De acuerdo con el citado medio, la Casa Blanca percibe al régimen cubano como “más débil de lo que parece”, pero todavía capaz de resistir gracias al control interno, la represión política y la búsqueda de respaldo externo.

Esa lectura explica el interés de Washington en intensificar las medidas contra las fuentes de financiamiento del gobierno cubano, en medio de una crisis marcada por apagones, escasez de combustible y deterioro económico.

Uno de los puntos más sensibles es el sector energético. Según las fuentes de NBC News, Trump habría hablado en privado sobre la necesidad de aplicar un “golpe final” en esa área, considerada clave para la supervivencia operativa del régimen.

La referencia ocurre en un contexto de prolongados cortes eléctricos, falta de inversiones y creciente dependencia de aliados externos para sostener el suministro de petróleo y otros recursos básicos.

El artículo también menciona un llamado “Plan de Asfixia”, diseñado para cerrar vías financieras y comerciales que aún permiten ingresos al gobierno cubano.

Entre las medidas figuran el bloqueo de remesas residuales, incluidas operaciones mediante criptomonedas y agencias ubicadas en terceros países, así como la ampliación de la Lista de Entidades Cubanas para abarcar negocios con mínima participación estatal.

Otra línea de presión apunta al turismo y los cruceros. El reporte señala advertencias legales contra empresas europeas y canadienses que mantengan operaciones vinculadas a Cuba, con la amenaza de restringirles el acceso al mercado estadounidense.

Esta estrategia busca afectar una de las fuentes de divisas del régimen, que durante años ha usado el turismo como oxígeno financiero mientras la población enfrenta salarios devaluados y servicios básicos colapsados.

Por otra parte, el Departamento de Defensa habría comenzado a actualizar planes para una posible acción contra Cuba, si Trump llegara a ordenar una medida de ese tipo.

No obstante, se aclara que los funcionarios citados no describen una intervención militar inminente. La revisión aparece más bien como una señal de preparación ante escenarios futuros, en medio de una escalada política entre Washington y La Habana.

Otro punto relevante es el supuesto rechazo del gobierno cubano a propuestas de asistencia humanitaria y económica de EEUU. La Casa Blanca sostiene que esas ofertas buscaban estabilizar la situación interna.

Para Washington, la negativa refuerza la percepción de que la cúpula comunista prefiere aferrarse al poder antes que aceptar reformas, concesiones o mecanismos que puedan abrir una transición política.

La impaciencia de Trump también tendría que ver con la estrategia del presidente para las próximas elecciones de medio término, donde la comunidad cubanoamericana en Florida mantiene un peso electoral significativo.

Los asesores del mandatario ven un eventual triunfo sobre la dictadura cubana como un logro relevante de política exterior en la región. Ese cálculo se mezcla con sanciones, presión diplomática y un discurso cada vez más duro contra La Habana.

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