
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaría evaluando pasar de la negociación a una acción militar o coercitiva más fuerte contra el régimen cubano en caso de que las conversaciones se atoren, según un reportaje de The Atlantic que cita a funcionarios y personas “familiarizadas con la planificación”.
La extensa publicación del pasado domingo sostiene que Washington habría colocado a La Habana en una fase de máxima presión, en la que el diálogo podría servir solo como paso previo a una operación más agresiva.
Lo mismo sucedió en Venezuela cuando el dictador Nicolás Maduro rechazó todas las salidas que se le ofrecieron antes de llegar a su captura y extracción de Caracas.
The Atlantic afirma que, según sus fuentes, el salto de negociación a acción militar “podría ocurrir inminentemente”. Aunque la decisión final dependería de Trump, el medio señala que ya existirían preparativos “en varios frentes”.
La publicación presenta así un escenario que rebasa la presión diplomática tradicional y se acerca, según sus propias fuentes, a una fase operativa.
Por ejemplo, en anteriores reportajes de la prensa estadounidense se afirma que ya el Departamento de Justicia está preparando expedientes judiciales contra la cúpula política y militar cubana, incluidos miembros de la familia Castro.
Los fiscales federales del sur de Florida trabajarían en acusaciones relacionadas con delitos violentos, narcotráfico, inmigración y espionaje. El citado medio sostiene que esa base legal podría servir para justificar o acompañar una acción futura. Tal y como sucedió con Maduro.
The Atlantic también asegura que en el entorno de Trump ya se manejan nombres para una eventual transición en Cuba. Una de las frases más reveladoras del texto es que “el cambio de régimen ya está alineado”.
Sin embargo, el artículo aclara que no se trataría necesariamente de una transición democrática plena, sino de una fórmula pragmática.
La idea sería desplazar o debilitar a la figura principal del sistema, preservar parte del andamiaje estatal y abrir espacio a interlocutores más útiles para Washington y para el sector empresarial.
Por ejemplo, se menciona al primer ministro Manuel Marrero Cruz como alguien con quien Washington podría trabajar por su perfil tecnocrático. También nombra, con menos fuerza, al viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino-nieto de Fidel y Raúl Castro.
En esa línea, el reportaje atribuye a sus fuentes una motivación menos ideológica que económica. Un funcionario citado por The Atlantic afirma que en Cuba “hay miles de millones de dólares por hacer”.
Según el medio, las exigencias estadounidenses girarían alrededor de tres puntos: cambios en el liderazgo, compensación por propiedades confiscadas y apertura a la inversión y al comercio.
Otra fuente sostiene que el objetivo sería sacar del tablero a gobiernos hostiles, como el ruso y el chino, que han tenido influencia en Cuba durante décadas. La Isla está a solo 90 millas de EEUU y para Washington es imprescindible que la nación pivote a su área de influencia natural.
En el reportaje se entrevista a John Kavulich, presidente del U.S.-Cuba Trade and Economic Council, quien compara la estrategia de Trump con un “Chapter 11”, es decir, una reorganización de país al estilo de una quiebra empresarial.
Esa metáfora resume la idea de que Cuba no sería vista solo como un problema político, sino como un territorio a reestructurar. La prensa estadounidense añade que Trump habría mostrado interés comercial en la Isla desde hace años, incluso más allá del lenguaje geopolítico.
The Atlantic un medio de mucho prestigio en EEUU
Fundado en 1857, The Atlantic destaca como uno de los medios más prestigiosos de EEUU por su alto rigor intelectual y verificación factual estricta. Aunque posee un sesgo editorial de centro-izquierda (liberal), es reconocido por su confiabilidad y múltiples premios de excelencia.
Se especializa en exclusivas de investigación profunda en lugar de noticias inmediatas. Entre sus hitos confirmados figuran el reporte sobre las críticas de Trump a militares, la “Doctrina Obama” y la crisis interna en CNN que derivó en el despido de su CEO.