
El presidente estadounidense Donald Trump anunció este viernes en West Palm Beach, Florida, que Estados Unidos asumirá el control de Cuba de forma casi inmediata. El mandatario perfiló una táctica de presión naval sin precedentes para forzar la claudicación del régimen cubano y tomar la isla caribeña.
Aunque en varias ocasiones este año, el mandatario de EEUU ha advertido que acabará con la crisis sociopolítica de la isla y se han ventilado diálogos “secretos” entre voceros del régimen de Cuba y su país, ahora sí explicó por qué no había tomado acciones en este país, como sí lo hizo con Venezuela en enero de este año, tras capturar al dictador Nicolás Maduro.
Trump aclaró que EEUU “tomaría el control” de Cuba “casi inmediatamente» tras concluir sus operaciones militares en Irán, pues añadió que “Me gusta terminar un trabajo primero”.
Asimismo describió un escenario en el que el portaaviones USS Abraham Lincoln se acercaría a las costas cubanas hasta que el régimen se rindiera. El mandatario perfiló una táctica de presión naval sin precedentes para forzar la claudicación del régimen cubano y tomar la isla caribeña.
President Donald Trump says the U.S. will be taking over Cuba almost immediately.
“On the way back, what we’ll do, on the way back from Iran we’ll have one our big maybe the U.S.S. Abraham Lincoln aircraft carrier the biggest in the world we’ll have that come in, stop about a… pic.twitter.com/JJcLMLg12I
— AZ Intel (@AZ_Intel_) May 2, 2026
Un video difundido masivamente registró la amenaza directa del líder republicano frente a sus simpatizantes. Trump detalló la maniobra militar con absoluta precisión. “En el camino de regreso de Irán, tendremos uno de nuestros grandes, tal vez el portaaviones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo, vendrá, se detendrá a unas 100 yardas de la costa, y dirán: Muchas gracias, nos rendimos”.
Las declaraciones ocurrieron durante un encuentro privado que organizó el Forum Club. Trump dirigió su mensaje principal a un arquitecto de ascendencia cubana que asistió al salón. El presidente señaló que el profesional provenía de un territorio que las fuerzas estadounidenses dominarán en breve. Trump justificó la espera temporal del asalto. “Me gusta terminar un trabajo primero”.
El equipo de comunicaciones de la Casa Blanca evitó emitir aclaraciones oficiales tras el evento público en Florida. La administración estadounidense no especificó si las palabras del presidente constituyen una hipérbole retórica, un plan de contingencia real del Pentágono o una advertencia frontal para la cúpula de poder en La Habana.
El discurso presidencial coincidió con una grave escalada jurídica contra la dictadura castrista. Trump firmó ese mismo día una orden ejecutiva que amplía drásticamente el cerco financiero sobre la isla. El documento legal bloquea activos vinculados al Estado e impone sanciones secundarias severas a los bancos internacionales que procesen transacciones con cualquier entidad cubana.
Washington consolida así una ofensiva implacable de máxima presión económica. El gobierno estadounidense acumula más de 240 sanciones individuales y sectoriales desde enero de 2025. Estados Unidos designó nuevamente a Cuba como Estado patrocinador del terrorismo el 20 de enero de 2026 y emitió la Orden Ejecutiva 14380 para clasificarla como una amenaza inusual.
Los analistas políticos identifican un patrón estratégico claro en las decisiones de la Casa Blanca. Washington replica el modelo de asfixia que aplicó previamente contra Venezuela. Esta táctica combina el bloqueo progresivo de múltiples fuentes de financiamiento, la persecución de rutas energéticas vitales y la proyección constante de poder naval en el Mar Caribe.
Los expertos en defensa cuestionan la viabilidad operativa inmediata del despliegue que planteó Trump. El portaaviones USS Abraham Lincoln opera actualmente en Oriente Medio. La embarcación participó en abril en la denominada Operación Epic Fury, una misión que exigió la movilización simultánea de tres portaaviones estadounidenses por primera vez desde el año 2003.
El acercamiento naval presenta enormes desafíos legales y diplomáticos globales. La legislación internacional marítima reconoce a Cuba doce millas náuticas de aguas territoriales exclusivas. Posicionar un navío de guerra a solo 91 metros de la costa implica una incursión militar profunda y representa una acción bélica de altísima tensión internacional.
El secretario de Estado Marco Rubio reforzó la narrativa frontal de seguridad nacional estadounidense. El alto funcionario advirtió que Washington neutralizará todas las operaciones de ejércitos o inteligencia extranjera a 90 millas de sus costas. La advertencia gubernamental apunta directamente a la alianza de La Habana con los gobiernos de Rusia, China e Irán.