
Durante un encuentro con la prensa a bordo del Air Force One el 18 de abril, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respondió a una pregunta sobre la posibilidad de una acción militar en Cuba a raíz de filtraciones que indican que el Pentágono acelera los preparativos.
“Depende de cuál sea su definición de acción militar”, indicó, haciendo referencia a operaciones militares similares a las realizadas en Venezuela o Irán. Este comentario generó especulaciones sobre los próximos pasos que podría tomar EEUU respecto a la isla caribeña.
La pregunta sobre una intervención militar en Cuba surgió tras informes publicados por Axios y USA Today, que sugirieron que el Pentágono había recibido directrices para acelerar la planificación de posibles operaciones militares en Cuba.
En su respuesta, Trump hizo una referencia irónica a Bill Clinton, diciendo que, como el expresidente, la respuesta dependía de “lo que entiendas por ‘acción militar’”, generando más incertidumbre sobre sus intenciones.
La periodista pregunta: “¿Se parecería a lo de Venezuela o a lo de Irán?”. Trump respondió: “Realmente sí. Depende de cuál sea su definición de acción militar, como diría Bill Clinton. ¿Entiende eso? No. Y mucha gente no lo entiende.”
Recientemente, también se supo que funcionarios de la administración republicana viajaron a La Habana para discutir temas clave con representantes del régimen cubano. Esta visita marcó el primer aterrizaje de un avión oficial estadounidense en la isla desde la histórica visita de Barack Obama hace una década.
Pero ahora todo es distinto. La delegación le habría dicho a la cúpula castrista que todas las opciones están sobre la mesa.
EEUU quiere una solución del conflicto cubano por la vía diplomática, pero la actual administración no permitiría que Cuba se convirtiera en una amenaza para la seguridad nacional a solo 90 millas de la Florida.
Este mensaje se dio en un contexto de creciente tensión entre ambos países y se alineó con sus recientes declaraciones de Trump en Phoenix, donde habló de un “Nuevo Amanecer para Cuba”, sugiriendo un cambio significativo en la relación entre las dos naciones.
Durante las conversaciones, se destacó la gravedad de la crisis económica en Cuba y la necesidad urgente de implementar reformas para evitar el colapso total.
En un intento por mejorar la conectividad en la Isla, funcionarios estadounidenses propusieron la instalación de servicios de internet satelital Starlink en Cuba. Esta tecnología, desarrollada por SpaceX, podría ofrecer una alternativa viable al control estatal de las comunicaciones, algo que ha sido un tema clave en la relación entre ambos países.
Sin embargo, la parte cubana rechazó la oferta, pues no quiere perder el control de cómo distribuye su propaganda oficial. Un acceso a Internet libre, rápido y sin censura no le conviene a la cúpula castrista, que parece aferrada hasta el último momento.