
El presidente Donald Trump conmutó la condena de Lawrence Duran, empresario de Miami sentenciado a 50 años por estafar al programa Medicare por un total de 87 millones de dólares. Duran, propietario de American Therapeutic Corp., recibió en 2016 la mayor condena que ha dictado la justicia estadounidense por esos actos. Ahora, el presidente lo incluye dentro de las más de dos docenas de conmutaciones de penas firmadas a finales de mayo.
Lawrence Duran, de 63 años, se declaró culpable en 2011 por varios cargos, entre ellos estafa a Medicare, fraude y lavado de dinero. Su empresa, con sede en Miami, operaba siete clínicas de salud entre el sur de Florida y Orlando. Junto a su pareja y socia, Marianella Valera, presentaron 866.000 reclamaciones fraudulentas al programa federal, para obtener ingresos injustificados que fueron totalizados en 87 millones de dólares.
El método consistía en facturar sesiones grupales de salud mental que eran innecesarias o directamente no se brindaban. Los pacientes, en muchos casos, carecían de la capacidad física y mental para recibir tratamiento, según las autoridades. Estos hechos fueron agravantes al momento de dictar las severas condenas.
El fraude formó parte de una investigación mayor que involucró a 22 acusados adicionales, incluyendo empleados de la empresa, psiquiatras y reclutadores. En total, la red alcanzó los 200 millones de dólares en reclamaciones falsas, convirtiéndose en el mayor fraude conocido en terapia de salud mental en Estados Unidos hasta ese momento.
Valera, copropietaria de la empresa y pareja de Duran, recibió inicialmente una condena de 35 años que fue reducida a 15, pero en 2020 fue liberada bajo supervisión.
En el mismo caso, Trump ya había conmutado en 2020 la condena de Judith Negrón, exvicepresidenta de una filial de American Therapeutic, vinculada al lavado de dinero y sobornos relacionados con el esquema fraudulento.
Entre los primeros indultos de Trump en enero de 2025 estuvo Enrique Tarrio
Desde que Trump llegó por segunda vez a la Casa Blanca, comenzó a dar indultos. Entre ellos estuvo el caso de Enrique Tarrio, exlíder cubanoamericano del grupo Proud Boys, condenado a 22 años por su participación en el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021. Tarrio, a pesar de no estar presente físicamente en Washington D.C. ese día, fue acusado de dirigir la organización de manera remota desde Baltimore.
La decisión de Trump de conmutar estas penas se suma a más de 50 indultos firmados en los primeros días de su mandato, ampliando su ejercicio presidencial para liberar a personas condenadas por delitos que generalmente no involucraban violencia directa.
¿Quién creó el indulto presidencial en EEUU?
La facultad del presidente para otorgar indultos proviene directamente de la Constitución, específicamente del Artículo II, Sección 2, Cláusula 1. Esta cláusula otorga al presidente el poder para “conceder indultos y conmutar penas por delitos contra los EEUU, excepto en casos de juicio político”.
Este poder fue establecido en 1787 durante la Convención Constitucional, cuando se redactó la Constitución. La idea detrás de esta prerrogativa presidencial fue brindar un mecanismo para corregir errores judiciales, ofrecer clemencia en casos especiales o como herramienta política para aliviar penas excesivas o injustas.
La facultad presidencial para otorgar indultos existe en varios países, aunque varía según el sistema legal. En México, Argentina y Brasil permiten a sus presidentes conceder indultos en delitos federales, con regulaciones específicas. En España y Reino Unido, el indulto es prerrogativa del monarca, pero ejercido por el gobierno.
Francia también concede indultos presidenciales según el Código Penal. En general, esta facultad es común en sistemas presidenciales y semi-presidenciales, aunque puede estar limitada o regulada por leyes y controles institucionales propios de cada nación.
Así es en el país de las democracias, un Presidente delincuente insultando a otros tan delincuentes cómo él y mientras tanto deportando inmigrantes y separando familias, honestamente en ese país, hablando en términos teológicos haría falta un diluvio o un Armagedon que barra con todos los políticos y la mafia anticubana de Miami, todos son pura mie…