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Donald Trump no quiere un cambio de régimen en Irán, ¿y en Cuba?

Trump no quiere un cambio de régimen en Irán, ¿y en Cuba?
Este tipo de realismo político parece centrarse en los intereses estratégicos del país y en evitar intervenciones costosas que no garanticen un beneficio directo. (Captura de pantalla © Casa Blanca – YouTube)

La postura de la administración de Donald Trump sobre los regímenes autoritarios en Irán y Venezuela ha sido clara: el cambio de régimen no es parte de su agenda. En sus declaraciones recientes, Trump reiteró que no busca derrocar al gobierno iraní, a pesar de la tensión existente con Israel.

El mandatario republicano explicó ante la prensa que un cambio de régimen en Irán solo provocaría desorganización, señalando que, aunque se podría dar, la prioridad es calmar la situación y evitar más conflictos. Trump indicó que “el cambio de régimen trae caos, y no queremos tanta inestabilidad”.

Luego de bombardear tres centrales nucleares de Irán, el presidente de Estados Unidos dijo que los iraníes son buenos comerciantes y que se podrán dedicar a eso, pero nunca tendrán la bomba nuclear.

En cambio, su principal aliado sí quiso desintegrar completamente el gobierno de Irán. El ministro de Defensa, Israel Katz, admitió que, si hubieran podido, habrían eliminado al líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei.

Los objetivos de Trump son más estratégicos y globales, y aunque tenga personas en su entorno que conozcan el tema de Cuba, como el secretario de Estado, Marco Rubio, un cambio de régimen no es prioridad para la administración republicana.

Este enfoque pragmático de Trump no se limita solo a Irán. La misma lógica se aplicó a Venezuela, un país donde el dictador Nicolás Maduro ha mantenido el control mediante elecciones cuestionadas y la represión de la oposición.

Richard Grenell, el enviado especial de Trump a Venezuela, fue claro al decir que su gobierno no está interesado en un cambio de régimen. Según sus palabras, “Donald Trump no quiere hacer cambios de régimen, quiere hacer lo que sea necesario para hacer más fuerte y próspero a EEUU”. Este tipo de realismo político parece centrarse en los intereses estratégicos del país y en evitar intervenciones costosas que no garanticen un beneficio directo.

Trump tiene que actuar: Cuba lleva más tiempo sin libertad que Irán, Venezuela y Nicaragua

Durante décadas los cubanos han pedido que el gobierno intervenga en la dictadura de los Castro, sin embargo, más allá de las administraciones de Dwight D. Eisenhower y John F. Kennedy que organizaron a invasión de bahia de Cochinos en 1961, pocos se han embarrado en el tema.

Los cubanos, al igual que los venezolanos, iraníes y nicaragüenses, viven bajo el yugo de un régimen autoritario que ha perdurado por décadas, y la pregunta de si Washington intervendrá para fomentar un cambio de régimen persiste. Mientras los ayatolas llevan 46 años en el poder, los chavistas 26 y la familia Ortega 18; los cubanos cuentan con 66 años sin ejercer la democracia.

Fuera de la administración republicana y a pesar de tener como secretario de Estado a Marco Rubio —descendiente directo de cubanos—, todo parece indicar que su gobierno no está interesado en promover la libertad en Cuba. Otra cosa es que los propios cubanos inicien un levantamiento interno.

Los cubanos no deben depender de un ente externo, como EEUU, para conseguir la libertad. La historia ha demostrado que los pueblos oprimidos, cuando se unen y se movilizan internamente, son capaces de liberar sus países sin esperar una intervención extranjera.

Cuba, al igual que otras regiones bajo el control del comunismo, necesita un despertar interno. Es imperativo que quienes viven la dura realidad de la represión diaria, se organicen y lideren su propio cambio.

Un vistazo a otros momentos históricos revela que la verdadera liberación proviene de la voluntad del pueblo. Ejemplos como la caída del Muro de Berlín en 1989 y la Revolución de Terciopelo en Checoslovaquia demuestran que los regímenes totalitarios solo pueden ser derribados cuando la población se organiza para desafiar el autoritarismo.

En Polonia, el movimiento sindical “Solidaridad”, encabezado por Lech Wałęsa, fue la chispa que encendió una serie de protestas que llevaron a la caída del régimen comunista. En Checoslovaquia, las masivas manifestaciones populares también resultaron en un cambio pacífico sin la intervención directa de fuerzas extranjeras.

Por lo tanto, Cuba debe aprender de estos ejemplos y no esperar que el cambio llegue desde fuera. Los cubanos deben ser conscientes de que la lucha por la libertad no solo depende de una acción internacional, sino de un levantamiento desde las bases de la sociedad cubana. El régimen cubano, como otros regímenes comunistas a lo largo de la historia, no puede mantenerse si la mayoría de la población decide actuar en su contra.

2 Comentarios

  1. muchos de lo que pusieron a esos asesinos se conocian y hoy son patriotas cuando fueron a ver a batista par que los ayudara lbatista le dijo ustedes lo pusiero ustedes lo quitan muy bie dichoestos son tan malos como fidel

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