
Por primera vez, Ucrania utilizará misiles de largo alcance, suministrados por Estados Unidos, para que ataque objetivos dentro del territorio ruso, informaron fuentes de la agencia AP.
Esta medida, aprobada por el presidente de EEUU, Joe Biden, marca un cambio significativo en la política de Washington hacia el conflicto y se produce a solo semanas de que el demócrata deje el cargo y Donald Trump asuma la presidencia con una postura más moderada respecto a esta guerra.
El magnate, quien resultó ganador de las elecciones presidenciales de noviembre, ha prometido reducir el respaldo estadounidense a Ucrania y buscar un acuerdo rápido con Rusia para poner fin a la guerra.
El movimiento de Biden también responde a la creciente participación militar de Corea del Norte en apoyo a Rusia. Según informes, Pyongyang ha enviado miles de tropas a la región de Kursk, en Rusia, para reforzar las operaciones de Moscú contra Kiev.
Bloomberg reportó que Corea del Norte podría desplegar hasta 100 mil efectivos, una medida que preocupa a EEUU y sus aliados, quienes temen un impacto significativo en el equilibrio de poder en el Indo-Pacífico.
Además de tropas, la nación asiática, bajo un sistema comunista, ha suministrado a Rusia millones de municiones de artillería y otras armas, consolidando una alianza que inquieta a las potencias occidentales.
Se espera que los misiles autorizados por Biden sean utilizados principalmente en la región de Kursk, donde las fuerzas ucranianas están enfrentando tanto a tropas rusas como norcoreanas. Sin embargo, las fuentes indicaron que las capacidades de los ataques podrían ser limitadas y no cumplir totalmente con las solicitudes de Kiev.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenski, ha argumentado que el acceso a este tipo de armamento permitirá a su país defenderse mejor de los ataques rusos dirigidos contra infraestructura y ciudades clave. No obstante, algunos aliados occidentales consideran que la medida podría generar una escalada innecesaria sin un impacto decisivo en el terreno.
Ante la creciente intervención norcoreana, la administración Biden planea imponer nuevas sanciones a Pyongyang antes de la transición de gobierno en enero. Estas sanciones se sumarían a los esfuerzos por aislar a Corea del Norte, cuyo papel en la guerra ucraniana ha intensificado la preocupación global.
La cooperación militar entre Moscú y Pyongyang será uno de los temas centrales en la próxima cumbre del G20, que comenzará el lunes en Brasil. Los líderes internacionales podrían discutir cómo abordar esta creciente alianza, incluso con la participación de China, que se encuentra en una posición estratégica clave en la región.