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Un puesto vende alimentos sin empleados ni vigilancia en EEUU ¿Funcionaría en Cuba?

Un puesto vende alimentos sin empleados ni vigilancia en EEUU Funcionaría en Cuba1
El puesto tiene una variedad de verduras junto a una caja de metal donde se deposita el dinero. (Captura de pantalla © Sisiletsgo – Instagram)

En algunas zonas de Estados Unidos todavía funcionan pequeños puestos callejeros de verduras donde no hay empleados vigilando la mercancía ni cobrando a los clientes, tal como se puede observar en un video publicado en Instagram por la cuenta Sisiletsgo.

Las personas escogen los productos que desean llevar, depositan el dinero en una caja metálica y se van a casa. Las imágenes, revisadas por Periódico Cubano, muestran un puesto con papas, ajos, pepinos, cebollas y tomates colocados al alcance de cualquier comprador con su respectivo precio.

Este es un modelo sustentado por completo en la confianza del vendedor ausente hacia sus desconocidos clientes, como dos cubanos que se ven en la grabación. Después de escoger los alimentos, depositaron el monto correspondiente y se marcharon con sus compras.

El video reabrió un debate entre cubanos con la pregunta inevitable: ¿funcionaría este sistema en la Isla?

El funcionamiento de un negocio de este tipo en territorio cubano genera dudas debido a la prolongada escasez de alimentos, los elevados precios y el deterioro de las condiciones económicas.

A ello se suma el aumento de denuncias relacionadas con robos y otros delitos contra la propiedad, factores que podrían dificultar un modelo comercial donde prácticamente no existe vigilancia.

La publicación también provocó una discusión entre emigrados sobre experiencias similares que existieron anteriormente en EEUU. Varios usuarios aseguraron que décadas atrás estos sistemas eran mucho más frecuentes, pero algunos establecimientos terminaron cambiando sus mecanismos de cobro debido a robos y personas que utilizaban servicios sin pagar.

Un internauta recordó que cuando llegó a Hialeah en 1994, había estaciones de gasolina donde los conductores podían llenar el tanque antes de entrar a pagar. Según su relato, esa práctica comenzó a desaparecer después de que algunos clientes se marcharan sin pagar el combustible.

Isabel ofreció una experiencia parecida desde Naples. Explicó que anteriormente podía cargar gasolina y después entrar al establecimiento para efectuar el pago. También recordó que era habitual consumir algún producto dentro de supermercados y conservar el envase para pagarlo posteriormente en la caja.

Otra usuaria, llamada Lauren, relató que encontró un establecimiento similar durante un viaje por Alabama mientras buscaba madera. “Me quedé tan maravillada que dejé hasta propina”, comentó sobre la experiencia, destacando la confianza que el comerciante depositaba en desconocidos.

Daniel Benítez trasladó el debate a la Cuba anterior a 1959. Según contó a partir de los recuerdos de su abuelo, familias campesinas dejaban productos junto a la Carretera Central para que posteriormente un camión los recogiera. El pago se realizaba después y, de acuerdo con esa historia familiar, la mercancía permanecía sin vigilancia y no desaparecía.

Las experiencias compartidas muestran que estos sistemas no dependen únicamente de cajas, cámaras o empleados, sino de determinados niveles de confianza entre vendedores y compradores.

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