
El Ministerio de Salud Pública (Minsap) de Cuba ha declarado que el país enfrenta una epidemia de arbovirosis, un brote que ha afectado a un tercio de la población cubana, tras el aumento de enfermedades como el dengue, chikungunya, zika y oropouche, transmitidas por mosquitos.
La situación ha generado una gran preocupación, por lo que en la Mesa Redonda se abordó el tema. Sin embargo, ni la mirada edulcorada y llena de justificaciones de los especialistas del Minsap pueden aplacar la enorme crisis en la que el gobierno comunista ha metido al país.
En 2024, Cuba vivió un aumento significativo de casos de chikungunya, una enfermedad que nunca había tenido transmisión local hasta ese año. Aunque el país había experimentado un pequeño brote en 2013, esta nueva ola de contagios es mucho más compleja.
Según datos de la Organización Panamericana de la Salud, la región ha reportado más de 212.000 casos de chikungunya hasta el 2024. En Cuba, las provincias más afectadas son Matanzas, La Habana, Camagüey, Cienfuegos, Artemisa y Villa Clara, con más del 98.5% de los casos concentrados en estas zonas.
El Aedes aegypti, mosquito transmisor de estas enfermedades, ha proliferado debido a varios factores, entre ellos deficiente fumigación que no se ha realizado a tiempo ni de manera adecuada y la demora en la recolección de basura en los barrios por parte de los Servicios Comunales municipales.
La Dra. María Guadalupe Guzmán, directora del Instituto de Pediatría de Cuba (IPK), culpó al aumento de la movilidad de los viajeros internacionales de la entrada del chikungunya a Cuba, virus del cual aclaró que no es una “maldición”.
Este virus afecta principalmente las articulaciones, causando dolores intensos en áreas como tobillos, manos, rodillas y codos. En muchos casos, los pacientes no pueden realizar actividades cotidianas debido a la intensidad de los dolores articulares. Aunque la mayoría de los pacientes se recuperan en un plazo de tres meses, algunos pueden desarrollar efectos persistentes que duran años.
Por su parte, la Dra. Yagen María Pomares Pérez, directora de Atención Primaria de Salud del Minsap, destacó la importancia de hospitalizar a todos los pacientes con síntomas febriles, especialmente a los menores de dos años, gestantes y adultos mayores, debido al alto riesgo de complicaciones graves.
Las hospitalizaciones pueden ser domiciliarias o en instituciones primarias y secundarias, pero es esencial mantener una vigilancia médica constante para evitar la evolución a cuadros más graves.
El Dr. Daniel González Rubio, infectólogo del IPK, recalcó que el chikungunya puede derivar en graves complicaciones articulares si no se trata adecuadamente. En algunos casos, el virus puede evolucionar a una fase crónica, con síntomas que persisten durante años, afectando gravemente la calidad de vida de los pacientes.
El Dr. Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología, confirmó que, aunque la tendencia a la disminución de los casos es esperanzadora, la situación sigue siendo grave. Un total de 14 provincias de Cuba continúan con transmisión activa de dengue y chikungunya, con un riesgo elevado de complicaciones en personas con comorbilidades, como los ancianos y los niños.
El Minsap traslada la responsabilidad de evitar la proliferación del mosquito a la ciudadanía. Según la convocatoria, el pueblo debe eliminar los criaderos de mosquitos y mantener el entorno limpio, como medidas clave para detener la reproducción del vector.