
Dos trabajadores de la Empresa Labiofam en Villa Clara murieron esta semana en un presunto accidente laboral ocurrido durante la limpieza de un tanque, según informó en Facebook el periodista oficialista Francisnet Díaz Rondón, del periódico provincial Vanguardia.
De acuerdo con la publicación, una de las víctimas fue identificada como Luis Díaz, conocido por allegados como Yunior. El hecho habría ocurrido el martes 16 de junio, cuando el trabajador fue enviado a limpiar un tanque de una sustancia descrita como “miel de pulga”.
Durante la tarea, gases tóxicos acumulados en el interior del depósito lo habrían asfixiado hasta impedirle salir.
La segunda víctima fue identificada como Eduardo, compañero de trabajo y amigo de Luis, quien presuntamente entró para auxiliarlo y también murió en el lugar.
Dos familias cubanas enlutadas por una tragedia laboral
Díaz Rondón afirmó que el miércoles 17 de junio despidió a Luis Díaz en el cementerio de Santa Clara. En su publicación, describió al trabajador como una persona humilde, noble y dedicada a su familia.
“Dos vidas perdidas, hijos huérfanos, compañeras de sus vidas destrozadas y dos familias enlutadas por un accidente laboral que no debió ocurrir”, escribió el periodista.
El testimonio también señala que Luis Díaz combinaba su empleo en Labiofam con otras formas de sustento. Cuando no tenía compromisos en la empresa, salía a vender cilantro, ají cachucha y otras especias, como parte de sus esfuerzos por mejorar el bienestar de su familia.
El relato de Díaz Rondón tiene además un componente personal. El periodista contó que conoció a Luis durante el ingreso hospitalario de su suegro en la Sala de Geriatría del Hospital Nuevo, donde el trabajador acompañaba a su padre, también llamado Luis, fallecido hace seis meses.
La pregunta sobre las medidas de seguridad
Aunque hasta el momento no se incluye en la publicación una versión oficial de Labiofam ni de las autoridades laborales, el caso abre preguntas importantes sobre las condiciones en que se realizan tareas de riesgo en centros estatales cubanos.
La limpieza de tanques puede implicar exposición a gases concentrados, falta de oxígeno u otros peligros asociados a espacios cerrados. Por esa razón, este tipo de labores suele requerir evaluación previa, ventilación, supervisión, equipos de protección y protocolos de rescate.
La publicación no precisa qué medidas estaban previstas ni si los trabajadores contaban con protección adecuada.
Díaz Rondón cuestionó que hechos evitables sean clasificados simplemente como accidentes. “Aunque a veces se le da la catalogación de accidente a situaciones perfectamente evitables, porque para cualquier tarea de riesgo todas las medidas y protección son pocas”, señaló.
También añadió: “En estos asuntos el “Antes de…”, es más importante que el “Después de…”.”
Un caso que requiere explicación de Labiofam
La muerte de los dos trabajadores ha generado consternación por las circunstancias descritas: un empleado que no logra salir de un tanque y otro que muere al intentar rescatarlo. Más allá del dolor familiar, el hecho demanda respuestas sobre la planificación de la tarea, la identificación de riesgos y la actuación ante la emergencia.
Hasta ahora, la información disponible procede del testimonio del periodista Francisnet Díaz Rondón. No se ha incorporado en ese relato una declaración institucional de Labiofam, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, de las autoridades sanitarias o de organismos encargados de investigar accidentes laborales.
La falta de una explicación oficial deja preguntas abiertas sobre la responsabilidad administrativa y sobre posibles fallas en la prevención. Para las familias de Luis Díaz y Eduardo, cualquier investigación llega tarde; pero para otros trabajadores expuestos a labores similares, esclarecer lo ocurrido puede ser decisivo.

