
El gobierno cubano reconoció que el proceso de cambios económicos que impulsa actualmente representa la transformación más profunda del país desde la década de 1960, aunque sus propios funcionarios admitieron que no conocen cuál será el resultado final de estas medidas.
El viceministro de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío aseguró durante una entrevista con el programa estadounidense Breaking Points que La Habana decidió avanzar con las reformas debido a la imposibilidad de esperar mejores condiciones económicas.
“No sabemos cuál será el resultado, pero tenemos que hacer algo para cambiar la realidad actual”, afirmó el funcionario cubano.
Según explicó, las medidas buscan aumentar el peso del mercado y ampliar la participación del sector privado dentro de la economía nacional. Sin embargo, reconoció que estos cambios han provocado preocupación entre algunos sectores dentro de la Isla.
Quince años después, Cuba retoma una agenda de cambios económicos
Fernández de Cossío explicó que las transformaciones actuales no surgieron de manera repentina. De acuerdo con su versión, el gobierno cubano llevaba alrededor de 15 años evaluando modificaciones económicas similares, pero retrasó su aplicación a la espera de un escenario más favorable.
“En este momento en Cuba estamos atravesando una transformación social y económica muy profunda, más profunda que en cualquier momento desde la década de 1960”, declaró.
Ese período coincide con las reformas anunciadas durante el mandato de Raúl Castro, cuando en 2011 el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba aprobó los llamados Lineamientos de la Política Económica y Social.
Aquella estrategia planteaba una mayor presencia de formas de gestión no estatales y mecanismos de mercado, aunque mantenía la planificación estatal como elemento principal del modelo socialista.
Con el paso de los años, varias de esas medidas avanzaron lentamente o fueron modificadas. Ahora, más de una década después, el gobierno volvió a impulsar una nueva etapa de cambios.
En junio de 2026, las autoridades aprobaron un paquete con 176 transformaciones económicas que amplía las posibilidades de actuación de negocios privados, incorpora nuevas opciones para la inversión extranjera vinculada al sector no estatal y contempla mayor flexibilidad para las mipymes.
El alcance de las medidas llevó a la dirigencia cubana a insistir en que el proceso no representa un abandono del sistema socialista.
El gobernante Miguel Díaz-Canel ha rechazado que Cuba avance hacia reformas capitalistas y ha defendido que los cambios buscan “defender y avanzar en la construcción socialista”.
Las críticas surgen incluso entre sectores cercanos al oficialismo
A pesar de las explicaciones del gobierno, las nuevas medidas han generado cuestionamientos entre algunos militantes comunistas, dirigentes juveniles e intelectuales vinculados al oficialismo.
Estos sectores han expresado preocupación por la expansión del mercado, el crecimiento de la propiedad privada y la posibilidad de una mayor concentración económica.
Algunas críticas han señalado que determinadas decisiones podrían conducir hacia un “capitalismo puro y duro” y aumentar las diferencias sociales dentro de la población cubana.
El propio Díaz-Canel ha reconocido preocupaciones relacionadas con el crecimiento del capital privado, la acumulación de riqueza, la desigualdad, una posible privatización de empresas estatales y los riesgos de corrupción.
Fernández de Cossío admitió que existen personas “educadas” y “bien posicionadas” dentro de Cuba que están “muy preocupadas” por la dirección que pueden tomar las transformaciones.
El viceministro afirmó que esos sectores entienden, según su interpretación, que el gobierno intenta responder a una nueva realidad económica y social.
La crisis económica marca el ritmo de las reformas
Los cambios anunciados ocurren mientras Cuba enfrenta una crisis económica caracterizada por inflación, problemas energéticos, deterioro de servicios básicos y una fuerte salida migratoria que ha reducido la población residente en la Isla.
Fernández de Cossío describió el proceso como “un cambio dramático en Cuba” y aseguró que la ampliación del mercado y del sector privado busca modificar la situación actual.
El funcionario afirmó que ya existe una base legal para aplicar las medidas y que se preparan nuevas normas destinadas a crear un entorno “más transparente” y “más predecible” para los negocios.
También mencionó oportunidades para cubanos residentes en la Isla, emigrados y extranjeros interesados en invertir, aunque reconoció que el país enfrenta limitaciones y falta de experiencia en este tipo de transformaciones.
El viceministro atribuyó parte de los problemas económicos a las sanciones de Estados Unidos y afirmó que Washington ha obstaculizado históricamente los intentos de reforma impulsados por La Habana.
“No sabemos cuál será el resultado”, dijo Fernández de Cossío al explicar el alcance de un proceso que el propio gobierno considera decisivo. Mientras las autoridades prometen una mayor apertura económica, mantienen que cualquier cambio continuará bajo la dirección política del Partido Comunista de Cuba.
