
Las autoridades de la Unión Eléctrica (UNE) pronosticaron para el horario pico nocturno del sábado 31 de enero un déficit de 1.910 MW. La cifra tan elevada pareciera ser propia de una etapa de verano, donde aumenta la demanda con equipos de climatización. Sin embargo, el país atraviesa por una ola invernal.
El déficit de capacidad se debe a una serie de averías y paradas de mantenimiento en las principales unidades de generación del país. Entre las unidades fuera de servicio se encuentran las de la Central Termoeléctrica (CTE) Mariel, Nuevitas, Felton y Antonio Maceo, que afectan gravemente la estabilidad del SEN.
Además, la generación térmica presenta limitaciones con 366 MW fuera de servicio. La situación se complica aún más por la falta de combustible y la ineficiencia en el mantenimiento de las plantas existentes.
Félix Estrada Rodríguez, director del Despacho Nacional de Carga de la UNE, explicó que, aunque la incorporación de la unidad No.2 de la termoeléctrica de Santa Cruz 2 representa un pequeño alivio, el panorama continúa siendo negativo. Las afectaciones seguirán siendo graves, especialmente en las horas de mayor demanda.
A medida que los apagones se extienden por todo el país, los ciudadanos se ven obligados a adaptarse a la falta de electricidad. En muchas casas, especialmente aquellas con niños y ancianos, la falta de electricidad se ha convertido en una carga aún mayor.
En las redes sociales, se multiplican los comentarios sobre la escasez de recursos básicos y la dificultad para cumplir con tareas cotidianas debido a la falta de energía. La comunidad cubana se siente desbordada por la situación y pide soluciones rápidas.
La crisis eléctrica en Cuba no es algo nuevo. Durante años, el sistema eléctrico ha sido afectado por la falta de inversión y mantenimiento, lo que ha llevado a una creciente ineficiencia en la generación y distribución de electricidad.
Cuba consume alrededor de 65.000–80.000 barriles diarios de petróleo y derivados (fuel oil, diésel) para generar electricidad, según datos de la ONEI (Anuario Estadístico 2024 con cifras 2023) y estimaciones de la IEA, que cubren más del 80% de la generación eléctrica del país.
Las termoeléctricas dependen en 60–70% de importaciones, ya que la producción interna (40.000 barriles/día totales) se destina parcialmente a estas plantas, pero es insuficiente.
El país necesita importar entre el 60 y 70% de su petróleo total (110.000–130.000 barriles/día), y gran parte (65%) va a generación eléctrica. Durante el 2025, México aportó entre 12.000–20.000 bpd, Venezuela 9.000–27.000 bpd y Rusia 6.000 bpd.

