
La Navidad de 2025 en Cuba se perfila como una de las más oscuras en años recientes. Las promesas del régimen comunista sobre mejoras en el sistema eléctrico han sido incumplidas una vez más.
Para la Nochebuena del 24 de diciembre de 2025, la Unión Eléctrica (UNE) ha pronosticado un déficit de 1.990 MW, lo que significa que seis de cada diez hogares cubanos no tendrán electricidad en el horario pico nocturno.
Según el informe habitual de Lázaro Guerra Hernández, director de Electricidad en el Ministerio de Energía y Minas, tres unidades de generación térmica y varias plantas de energía distribuida se encuentran fuera de servicio debido a averías y mantenimiento programado.
La planta termoeléctrica de Moa, que aporta más de 100 MW, también está fuera de funcionamiento por falta de combustible. Esta combinación de factores ha contribuido al bajo nivel de generación de electricidad y a la creciente incapacidad para satisfacer las necesidades del pueblo cubano.
El pronóstico para el mediodía de este 24 de diciembre indica que la afectación será de 1.150 MW, y para la noche, durante el horario pico de demanda, se espera que la cifra de afectación se eleve hasta los 1.990 MW.
Las afectaciones por los apagones ya han sido reportadas en diversas provincias del país y los residentes expresan su malestar en las redes sociales, donde abundan los comentarios negativos sobre la situación. En este contexto, varios usuarios critican que, a pesar de los esfuerzos oficiales por paliar la crisis, la calidad del servicio eléctrico sigue siendo deficiente, especialmente en días festivos tan señalados como la Nochebuena y la Navidad.
Comentarios de ciudadanos como Luis Manuel Doce Losada destacan lo inaceptable de la situación, argumentando que el pueblo cubano ha dado todo por la Revolución, pero sigue careciendo de lo más básico, como el suministro eléctrico en fechas importantes. Otros, como Rafael Martínez Martinó, se han quejado de la “cena romántica sin luz”, aludiendo al contraste entre la celebración en otras partes del mundo y la realidad cubana.
La situación ha generado un gran malestar entre la población, ya que no solo se ven afectadas las celebraciones de fin de año, sino que el sistema eléctrico del país sigue sin recuperarse de las crisis anteriores. En Pinar del Río, por ejemplo, se reporta un déficit de 54 MW, y un total de 24 circuitos apagados, lo que evidencia la magnitud del problema en diferentes zonas del país.
Para los ciudadanos, estos apagones recurrentes son una constante amenaza que arruina las festividades y agrava la ya difícil situación social y económica del país. Los cubanos se ven obligados a reorganizar sus vidas, desde los horarios de cocina hasta las celebraciones familiares, mientras enfrentan un invierno marcado por las constantes interrupciones en el suministro eléctrico.
La crisis energética cubana también ha impactado en el sector empresarial, especialmente en las Mipymes privadas, que deben lidiar con un entorno de alta inestabilidad en el suministro de energía. Esto ha llevado a un aumento de la frustración entre los empresarios y trabajadores, quienes se sienten impotentes ante un panorama que parece no tener solución a corto plazo.