
La comunidad de Seboruco, perteneciente al municipio de Mayarí, en la provincia de Holguín, se unió para confrontar al gobierno tras permanecer 23 días sin electricidad ni agua potable, una situación que ha agravado las ya precarias condiciones de vida en la zona.
Los vecinos denunciaron al periodista independiente José Luis Tan Estrada el abandono institucional en el que se encuentran. “Nadie ha venido a ver nada, ni a preocuparse por la situación (…) Estamos cansados de quejarnos, de llamar, y nadie hace nada. Ya no sabemos qué hacer ni a quién acudir”, expresaron.
Asimismo, relataron que el delegado de la circunscripción, encargado de atender los problemas de la comunidad, respondió de manera completamente inapropiada: “Tenemos un delegado que no hace nada al cual llamamos y nos dijo: ‘tírense pa la calle’”.
En los videos difundidos se aprecia que mientras los residentes describían la gravedad del problema que enfrentan, un funcionario espetó: “no me puedes grabar porque eso es contra la ley”, evidenciando la única preocupación real del gobierno.
Los vecinos también les increparon a los funcionarios del gobierno que en la radio se haya mentido sobre la situación, alegando que el servicio eléctrico ya estaba restablecido en Seboruco y otras comunidades.
La situación es crítica desde el paso del huracán Melissa. Los habitantes aseguran que hay niños enfermos, escasez de alimentos y que llevan más de tres semanas sin servicios básicos. Ante la emergencia, muchos se han visto obligados a consumir agua de una presa contaminada o a cargar agua de los ríos.
La ausencia de servicios esenciales, la falta de alimentos y el aumento de enfermedades asociadas a la insalubridad han llevado a la comunidad al límite. El silencio oficial ante esta emergencia humanitaria ha incrementado el malestar en toda la región oriental, donde varias localidades atraviesan crisis similares.
Los habitantes de Seboruco reiteran su llamado urgente para que las autoridades restablezcan los servicios básicos y brinden asistencia inmediata a las familias afectadas.
En las publicaciones, numerosos usuarios cuestionan el destino de las donaciones que Cuba ha recibido de distintas instituciones y gobiernos para atender a los damnificados del ciclón. “El país completo debería sumarse a las calles!”, se lee entre los comentarios, en referencia a la profunda crisis que enfrenta todo el territorio nacional.
Otra de las historias en Holguín que más ha conmovido tras el paso del huracán es la de una joven madre de cuatro niños, cuya situación ha despertado una ola de solidaridad dentro y fuera de Cuba.
El caso fue dado a conocer por el activista Noly Blak, quien documentó el testimonio de la mujer en la comunidad de Peralta, en el municipio de Cacocum. Tras divulgarlo, Blak anunció el inicio de una recaudación para adquirir una nueva vivienda para la familia y ayudar a aliviar la extrema vulnerabilidad en la que quedaron después del desastre natural.