
Venezuela ha sido catalogada como el tercer país más corrupto del mundo en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025, elaborado por la ONG Transparencia Internacional.
Con una puntuación de apenas 10 sobre 100, el país sudamericano ocupa el puesto 180 de 182 naciones, sólo superado por Sudán del Sur y Somalia.
El informe destaca que la corrupción en Venezuela está profundamente arraigada en las estructuras del poder bajo el régimen chavista, con un control absoluto de las rentas públicas por parte de la élite política y militar.
La corrupción en Venezuela ha ido más allá de simples actos de mal manejo administrativo. Según el informe, el país ha sido convertido en un nodo para actividades ilícitas como el narcotráfico, la minería ilegal, la trata de personas y la extorsión.
A la par, redes criminales vinculadas al Estado operan libremente, lo que ha permitido que estructuras cleptocráticas se aferren al poder. Transparency Venezuela identifica 787 empresas, 1.087 personas y 31 figuras de alto perfil político involucradas en estos actos, mientras se bloquean activos en tribunales internacionales por más de 3.000 millones de dólares.
Corrupción en Cuba: la percepción en aumento
El informe de Transparencia Internacional también revela que la corrupción en Cuba continúa empeorando.
El país caribeño, con una puntuación de 40 sobre 100, ocupa el puesto 84 en el índice, lo que marca una caída de un punto respecto al año anterior.
Aunque la puntuación sigue siendo relativamente baja en comparación con otros países de la región, este descenso refleja un deterioro en la percepción pública sobre la transparencia del gobierno cubano.
El informe señala que la concentración del poder en manos del gobierno y la falta de controles independientes son factores clave que han contribuido al aumento de la corrupción en Cuba.
La escasez de recursos, los apagones y las dificultades económicas que atraviesa la isla están acompañadas de una creciente desconfianza en las instituciones encargadas de garantizar la legalidad y la justicia.
Además, los especialistas advierten sobre la falta de rendición de cuentas, lo que agrava aún más la crisis institucional.
El panorama que comparten Venezuela y Cuba no es sólo un reflejo de sus respectivas crisis económicas, sino también de la corrupción sistémica que afecta a sus gobiernos.
En ambos casos, el control político centralizado ha favorecido a una élite que se beneficia de las riquezas nacionales mientras la mayoría de la población sufre las consecuencias de la pobreza, la inseguridad y la falta de oportunidades.
En Cuba, a pesar de la retórica oficial sobre el control y la legalidad, la realidad es otra. La falta de reformas estructurales y la concentración del poder en manos del Partido Comunista han hecho que la corrupción persista en las altas esferas del gobierno, al igual que en Venezuela, donde el modelo chavista también ha permitido el auge de una clase política vinculada a actividades ilícitas.
A medida que la corrupción sigue avanzando en ambos países, la comunidad internacional observa con preocupación la situación en Venezuela y Cuba.
A pesar de las iniciativas internas para frenar estos problemas, como la cooperación de organismos internacionales y tribunales, ambos países continúan siendo líderes en la región en cuanto a corrupción, afectando su imagen global y dificultando su acceso a inversiones internacionales.
La lucha contra la corrupción en Venezuela y Cuba requerirá no solo una reforma profunda en las instituciones, sino también un cambio en las estructuras políticas que han permitido que la corrupción se perpetúe.
Sin embargo, la falta de voluntad política en ambos regímenes hace difícil prever cambios significativos a corto plazo.
🔵 The Corruption Perceptions Index 2025 is out! We analysed 182 countries to see how they scored in the fight against corruption.
Check out your country’s score! ⬇️#CPI2025 https://t.co/rSatNXseTh
— Transparency International (@anticorruption) February 10, 2026