
El gobierno de Venezuela suspendió de manera temporal los vuelos aerocomerciales con Panamá y República Dominicana, luego de que la nación sudamericana rompiera relaciones diplomáticas con estos países tras la reelección presidencial de Nicolás Maduro.
La nación centroamericana y la caribeña fueron parte de los territorios que no dieron un reconocimiento al chavista por haber ganado de nuevo la titularidad del poder ejecutivo. Lo anterior, por las evidencias de un fraude electoral y múltiples denuncias por parte de la oposición.
Según el Ministerio de Transporte de Venezuela, estos vuelos entre los mencionados países quedarán suspendidos a partir de las 8:00 p.m. de mañana 31 de julio.
#COMUNICADO 🚨 En rechazo al injerencismo de gobiernos de derecha y basados en la soberanía plena, anunciamos la suspensión temporal de los vuelos aerocomerciales, desde y hacia la República Bolivariana de Venezuela con Panamá y la República Dominicana, a partir del 31 de julio… pic.twitter.com/XIUu3YZ8X2
— Ministerio del Poder Popular para el Transporte (@TransporteGobVe) July 30, 2024
La medida, divulgada a través de un comunicado, responde a “la presunción del uso de la aviación civil con fines no compatibles con los principios de seguridad”. Esta suspensión genera un impacto significativo, considerando que las rutas a través de Panamá y República Dominicana son esenciales para muchos viajeros que necesitan conectar con otros destinos internacionales, especialmente Estados Unidos.
El rompimiento de relaciones también involucra a Uruguay, Argentina, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Paraguay y Perú, cuyos gobiernos manifestaron su profunda preocupación por la forma en que se desarrollaron las elecciones presidenciales en Venezuela.
En un comunicado conjunto, exigieron una revisión completa de los resultados y pidieron una reunión urgente de la Organización de Estados Americanos (OEA). En respuesta a estas declaraciones, el gobierno de Venezuela exigió el retiro inmediato de sus representantes en territorio venezolano, calificando sus acciones y declaraciones como “injerencistas”.
En los primeros minutos del pasado lunes, el Consejo Nacional Electoral de Venezuela anunció que, con el 80% de los votos computados, Nicolás Maduro obtenía una ventaja irreversible con el 51.2% de los votos, frente al 44% de Edmundo González Urrutia, principal candidato opositor. Sin embargo, el resultado no fue demostrado con actas oficiales y estuvo marcado por múltiples irregularidades denunciadas por la oposición.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, calificó el resultado como “difícil de creer” y pidió total transparencia en el proceso electoral, apoyando la exigencia de observadores internacionales imparciales. Por su parte, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, anunció el retiro de todo su personal diplomático de Venezuela para no ser cómplice de lo que calificó como un fraude electoral.
A la par de este conflicto diplomático, miles de personas salieron a las calles de Caracas para protestar contra el resultado electoral. En diferentes barrios se escucharon cacerolazos y se vieron bloqueos que desataron enfrentamientos con la policía, evidenciando la tensión y el descontento de una parte significativa de la población venezolana frente a la reelección de Maduro.