
La viceministra primera del Ministerio de Finanzas y Precios de Cuba, Maritza Cruz García justificó la eliminación de exenciones de impuestos y las nuevas regulaciones que parece ahogar más al sector privado, incluidas las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), cooperativas no agropecuarias (CNA) y trabajadores por cuenta propia (TCP).
De acuerdo con las nuevas resoluciones publicadas en la Gaceta Oficial de la República desde el pasado 19 de agosto, su objetivo es “corregir distorsiones económicas”. Sin embargo, el único responsable de la situación actual del país es el propio gobierno comunista, que ha ejercido el poder por los últimos 65 años, tomando erróneas decisiones de política económica.
El último gran fracaso es la mal llamada “Tarea Ordenamiento”, ejecutada por los defenestrados Marino Murrillo y Alejandro Gil Fernández, con la anuencia del Comité Central del Partido Comunista (PCC).
Alto déficit fiscal en Cuba
Entre las modificaciones más destacadas está la eliminación de los beneficios fiscales que, hasta ahora, permitían a los socios de las Mipymes y a los trabajadores por cuenta propia operar durante un periodo de tiempo sin pagar impuestos sobre ingresos personales. Según Cruz García, esta medida se toma tras un análisis de la capacidad contributiva de estos actores, argumentando que las exenciones fiscales eran temporales y diseñadas para circunstancias económicas específicas.
La viceministra explicó que, en lugar de mantener estas exenciones, el gobierno busca simplificar la contabilidad para negocios con ingresos inferiores a 500.000 pesos anuales. Estos negocios ahora solo necesitarán llevar un registro de ingresos y gastos, sin la necesidad de una contabilidad completa. Esta medida, según Cruz García, pretende reducir la carga burocrática y los costos operativos, facilitando así la apertura de nuevos negocios.
Además, se estipula la estandarización del cálculo de impuestos para los socios de las Mipymes, que ahora estarán sujetos a la misma escala progresiva que otros actores económicos, podría desincentivar la inversión y el emprendimiento.
Los tenedores de libros también enfrentarán cambios, ya que, aunque podrán gestionar operaciones sin que se les deduzcan sus obligaciones tributarias, la complejidad del sistema podría aumentar.
Sin embargo, esta decisión ha generado críticas. Muchos señalan que la verdadera causa del déficit fiscal que enfrenta Cuba no reside en la falta de contribuciones de los actores no estatales, sino en la gestión irresponsable del propio gobierno.
Durante años, el Estado ha priorizado un gasto excesivo, respaldado por la impresión de dinero y un creciente endeudamiento, lo que ha provocado una inflación descontrolada. Este contexto económico, agravado por las nuevas disposiciones, podría asfixiar aún más a las Mipymes y a los trabajadores por cuenta propia, quienes son vitales para la generación de empleo y la reactivación económica.

