
En un nuevo acto de descaro, el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, aseguró durante una entrevista con PBS NewsHour que los funcionarios castristas también enfrentan los problemas derivados de la crisis energética en la Isla, con cortes eléctricos, apenas unas horas de servicio al día, dificultades para conservar alimentos y episodios de falta de agua potable.
La conversación fue realizada por la periodista Amna Nawaz y difundida este miércoles durante la estancia del diplomático cubano en Washington, donde participó en actividades relacionadas con la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Durante la entrevista, Nawaz cuestionó al funcionario sobre las denuncias realizadas en julio por el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, quien señaló supuestos privilegios de la cúpula del poder cubano, incluyendo un avión privado vinculado a la familia Castro, 17 propiedades y artículos de lujo utilizados por el presidente Miguel Díaz-Canel.
De Cossío niega privilegios dentro del Gobierno cubano
Ante esas acusaciones, el viceministro calificó como “totalmente” falsas las afirmaciones sobre las propiedades y el supuesto avión privado de la familia Castro. También rechazó que los dirigentes cubanos tengan condiciones de vida alejadas de la población afectada por los apagones, esto solo semanas después de que se revelara que la casa de Mariela Castro contaba con sus propios paneles solares.
De igual manera, el funcionario ignoró las múltiples denuncias de funcionarios que abusan de su poder para obtener beneficios, como el desvío de energía en medio de los apagones.
No es la primera ocasión en que Fernández de Cossío menciona su situación personal para responder a las críticas sobre la crisis eléctrica. En octubre de 2025 había declarado que en su vivienda los cortes ocurrían “cada cuatro horas” y aseguró que él y su familia sentían “ganas de protestar”.
El funcionario culpa nuevamente a EEUU
Sobre el deterioro del sistema energético nacional, el funcionario atribuyó la situación a las medidas de presión aplicadas por Washington y describió la política estadounidense como un “castigo colectivo” y un “crimen internacional”.
“La política de Estados Unidos busca producir un castigo colectivo para inducir una crisis humanitaria en Cuba”, afirmó, al agregar que el sufrimiento de los cubanos “no es un daño colateral, es el objetivo de la política”.
En relación con Estados Unidos, el funcionario aseguró que ambos gobiernos mantienen canales de comunicación, aunque afirmó que no existen avances debido a las nuevas sanciones anunciadas por Washington “prácticamente cada semana o cada 10 o 15 días”.
También rechazó las declaraciones sobre una posible “toma” de Cuba por parte del presidente Donald Trump y las consideró inaceptables para un Estado soberano. Sin embargo, reconoció que el Gobierno cubano no puede ignorar esas expresiones: “Los funcionarios estadounidenses son preguntados constantemente si eso está sobre la mesa, y responden que nada está descartado”.
