
Un video difundido en redes sociales muestra a varios niños bañándose en una estructura inundada de La Habana. Esta escena vuelve a exponer las dificultades que enfrentan las familias cubanas para acceder a espacios seguros de recreación y servicios básicos.
Las imágenes, compartidas en internet, adquieren mayor relevancia al recordar la muerte de Jonathan Oliva, un menor de 13 años que en febrero de 2025 fue succionado por una alcantarilla durante las inundaciones provocadas por intensas lluvias en la capital.
Niños convierten espacios inundados en piscinas improvisadas
La escena no constituye un hecho aislado. En abril de 2024, otro video mostró a varios menores bañándose en un enorme hueco lleno de agua en una calle del municipio Cerro.
El lugar llevaba años abierto y los vecinos denunciaban el deterioro de la vía y la falta de respuesta de las autoridades y de Aguas de La Habana.
En mayo de ese mismo año, una residente identificada como Marta advirtió sobre el peligro que representaba el lugar y aseguró: “Hasta que no ocurra una desgracia el Gobierno no va a arreglar esto”. El bache acumulaba basura, escombros y agua procedente de una tubería averiada.
El problema también alcanza otros puntos de la capital. En 2024, residentes denunciaron familias rodeadas por aguas albañales debido a obstrucciones en el sistema de drenaje.
Uno de esos casos afectó a una madre con dos hijos en Centro Habana, donde una alcantarilla bloqueada generó durante meses un foco de contaminación frente a la vivienda.
Estas imágenes permiten observar cómo la precariedad modifica incluso las actividades infantiles. Ante la falta de alternativas, un espacio inundado puede terminar convertido en lugar de juego, aunque el agua pueda contener residuos, microorganismos y sustancias contaminantes.
La tragedia de Jonathan Oliva permanece como antecedente
El riesgo dejó de ser una posibilidad abstracta en febrero de 2025. Jonathan Oliva, residente en Luyanó, regresaba de la escuela cuando cayó en una alcantarilla abierta durante una inundación.
Los equipos de rescate localizaron posteriormente su cuerpo en el sistema de drenaje que desemboca en la bahía de La Habana.
Tras el fallecimiento, el Gobierno de La Habana destacó que el menor caminaba “sin acompañamiento de algún mayor” y que no había advertido la abertura cubierta por el agua.
Esa explicación provocó cuestionamientos en redes sociales. Algunos usuarios preguntaron: “¿Por qué culpan a los padres?”, mientras otros señalaron que las clases no habían sido suspendidas pese a las condiciones meteorológicas.
La tragedia también provocó críticas por el estado de los sistemas pluviales y por la presencia de alcantarillas sin protección. Además, la preocupación resulta especialmente relevante en una ciudad donde las lluvias intensas pueden transformar calles y avenidas en zonas de riesgo en cuestión de minutos.
El nuevo video vuelve a colocar esa vulnerabilidad ante los ojos de los cubanos: menores jugando en espacios que deberían contar con mantenimiento, vigilancia y condiciones sanitarias adecuadas.
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