
Un despliegue de aeronaves de vigilancia de la Marina de Estados Unidos frente a las costas mexicanas del Golfo de México se mantiene desde hace al menos nueve meses y podría estar relacionado con el seguimiento de barcos sospechosos de transportar petróleo hacia Cuba, según un análisis de inteligencia marítima privada.
El medio El Sol de México señala que las operaciones se concentran en zonas cercanas a Yucatán, Campeche, Tabasco y Veracruz, aunque Washington no ha confirmado oficialmente el objetivo de estas misiones.
El informe fue elaborado por Ehrlich Maritime Security y divulgado en su publicación “Mexico’s Maritime Domain Dispatch (M2D2)” correspondiente a agosto. La firma señaló que se trata del noveno mes consecutivo en que se registran vuelos estadounidenses en esa región marítima.
Entre las aeronaves identificadas aparecen el Boeing P-8 Poseidon, utilizado para patrullaje oceánico, recopilación de inteligencia y vigilancia submarina, además del MQ-4C Triton, un dron de larga duración empleado para monitorear amplias zonas marítimas.
Analistas descartan que el objetivo principal sea el narcotráfico
Los especialistas consideran que la presencia constante de estos equipos no encaja con los patrones habituales de las operaciones antidrogas en la región.
“La Bahía de Campeche y el Canal de Yucatán no constituyen un corredor principal para el narcotráfico marítimo en comparación con las rutas de aproximación del Pacífico oriental”, indicó el reporte.
Ehrlich Maritime Security calificó la actividad aérea como una “anomalía geográfica” y planteó que las misiones podrían estar enfocadas, “al menos en parte, a localizar y rastrear buques de carga y petroleros específicos sospechosos de participar en actividades irregulares o sujetas a sanciones”.
Pese a las sospechas de los analistas, ninguna autoridad estadounidense o mexicana ha confirmado de manera oficial que los vuelos tengan como finalidad identificar embarcaciones con combustible destinado a Cuba.
La Secretaría de Marina de México informó sobre un vuelo de un dron estadounidense sobre aguas del Golfo el 11 de julio, pero no ofreció detalles sobre la misión ni sobre una posible cooperación con Washington para este tipo de operaciones.
La presión sobre el suministro energético cubano aumenta
La hipótesis relacionada con Cuba surge en medio de una ofensiva de Estados Unidos contra las redes que facilitan combustible a la isla, golpeada por una crisis energética marcada por apagones prolongados y falta de recursos.
A principios de 2026, la administración de Donald Trump presionó al Gobierno mexicano de Claudia Sheinbaum para limitar los envíos petroleros hacia La Habana. Posteriormente, México detuvo un cargamento de crudo destinado a Cuba.
Los registros de Petróleos Mexicanos (Pemex) muestran una caída significativa en esas operaciones. Los envíos pasaron de unos 15.000 barriles diarios de petróleo en 2025 a cerca de 900 barriles diarios de productos refinados durante el primer trimestre de 2026, sin exportaciones de crudo.
Sanciones estadounidenses alcanzan al sector energético cubano
La empresa intermediaria utilizada por Pemex también modificó su identidad corporativa en varias ocasiones. La antigua Gasolinas Bienestar cambió a Servicios Logísticos Integrales Mumiya y luego a Servicios Logísticos y Recursos Estratégicos, según registros comerciales citados por medios mexicanos.
Washington también advirtió que empresas extranjeras podrían enfrentar restricciones si mantienen determinadas operaciones con entidades sancionadas.
Mientras continúan las dudas sobre el verdadero objetivo de los vuelos militares, Cuba enfrenta una reducción de sus fuentes tradicionales de combustible, una situación que ha agravado la crisis eléctrica y aumentado la dependencia del país de suministros externos.