
Walmart Inc., el mayor empleador privado en los Estados Unidos, ha comenzado a despedir a trabajadores migrantes que llegaron al país bajo el parole humanitario o el Estatus de Protección Temporal (TPS).
La situación se da luego de que un reciente fallo de la Corte Suprema otorgara a la administración de Donald Trump la capacidad de revocar las protecciones legales de cientos de miles de migrantes de países como Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela. Estos migrantes comenzaron a recibir de parte del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) la cancelación de sus permisos de trabajo.
Ante tal escenario, los ejecutivos de Walmart ordenaron a todas sus tiendas en EEUU que verifiquen los formularios I-9 de sus empleados migrantes. Aquellos que no logren conseguir un nuevo permiso de trabajo serán despedidos.
La estrategia ya está teniendo un impacto importante en tiendas en estados como Florida y Texas, donde algunos trabajadores ya han perdido sus empleos. Aunque Walmart no ha revelado el número exacto de despidos, el efecto ha sido notable. Se espera que otras grandes empresas, como Disney, sigan los pasos de Walmart, ya que también enfrentan la necesidad de cumplir con las nuevas normativas federales.
La representante estatal de Florida, Anna Eskamani, ha señalado que la pérdida de empleo de estos migrantes podría empeorar la falta de trabajadores en sectores como el comercio minorista, la hostelería y la construcción.
Recientemente, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) realizaron una redada en una obra de construcción en Tallahassee, Florida. El 29 de mayo capturaron en ese lugar a 100 migrantes irregulares de México, Colombia, Guatemala, Nicaragua, El Salvador y Honduras que trabajaban en la obra.
Este operativo, respaldado por el gobernador Ron DeSantis, forma parte de una ofensiva migratoria estatal y federal destinada a arrestar a personas con estatus ilegal. Es el segundo operativo en menos de un mes en Florida, donde ya se registraron más de 1.100 arrestos en abril.
En ese sentido, el Departamento de Seguridad Nacional de EEUU ha lanzado una campaña de incentivo para la autodeportación. Ofrece hasta 1.000 dólares y boletos de avión a quienes decidan regresar a sus países de origen.
Comunidad latina está molesta con las medidas de Trump
Comentarios en redes sociales de la comunidad latina reflejan una mezcla de frustración y dolor, especialmente entre aquellos que han trabajado legalmente en EEUU con permisos de trabajo vigentes y ahora se quedan en la calle y con temor a la deportación.
Yasday Palenzuela resalta que su familia tiene permisos de trabajo C-11 válidos, otorgados bajo el parole de reunificación familiar, y critica a Walmart por despedir a trabajadores sin verificar adecuadamente sus estatus. Otros, como Cleiner Curbelo, destacan la injusticia de las políticas que revocan permisos sin seguir los procedimientos legales adecuados.
Diversos comentarios también señalan la dureza de la situación para quienes, a pesar de estar en proceso de regularización, pierden sus empleos de manera repentina. Casos como el de Aracelis Rosales, quien perdió su empleo en Walmart, muestran cómo esta incertidumbre afecta a las familias, muchas de las cuales ya enfrentan dificultades económicas y deudas.
Mientras algunos critican la postura del gobierno, instando a los congresistas a actuar, otros apelan a la compasión, pidiendo que se considere el sacrificio de los migrantes que solo buscan un futuro mejor para sus familias.
muyBIENpa fuera todos VIVA TRUMP