
Estados Unidos impuso restricciones de viaje a Henry Omar Pérez, coordinador de la Agencia Cubana de Noticias (ACN), en Villa Clara, y a Jorge Pedro Velázquez, conocido en redes sociales como “El Necio”, según denuncias difundidas públicamente.
La medida se produce en medio de tensiones entre Washington y La Habana. También coincide con un mayor escrutinio sobre comunicadores y plataformas vinculadas al Estado cubano.
Pérez trabaja en la ACN, uno de los medios oficiales del país. Su nombre ha sido asociado por críticos del gobierno cubano con campañas de comunicación alineadas con la narrativa del Partido Comunista.
Velázquez, por su parte, ha ganado visibilidad en redes sociales bajo el seudónimo de “El Necio”. Sus contenidos suelen defender las posiciones del oficialismo y cuestionar a opositores, activistas y voces críticas dentro y fuera de Cuba.
Las denuncias sostienen que ambos habrían sido incluidos en una lista de personas con limitaciones para entrar a Estados Unidos. No se han divulgado, hasta el momento, documentos públicos que precisen el tipo de restricción aplicada.
El caso reabre el debate sobre el papel de los medios estatales cubanos. Para sectores críticos, estos espacios no funcionan como prensa independiente, sino como herramientas de propaganda del régimen.
Desde posiciones afines al oficialismo, las medidas son presentadas como parte de una estrategia política de Washington contra comunicadores que respaldan al sistema vigente en la Isla.
El punto central de la controversia está en los límites entre libertad de expresión, propaganda política y responsabilidad individual. La discusión gana peso cuando los mensajes se difunden desde estructuras estatales o plataformas cercanas al poder.
Washington ha utilizado en los últimos años restricciones de visa y medidas migratorias contra funcionarios, operadores políticos y personas señaladas por apoyar acciones de represión, desinformación o intimidación.
La posible inclusión de comunicadores afines al régimen amplía el alcance del debate. Ya no se trata solo de altos funcionarios, sino también de actores que participan en la construcción y difusión del discurso oficial.