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¿Y el bloqueo? Cuba aumenta sus importaciones de paneles solares desde EEUU

Ante la crisis energética, la tecnología necesaria para generar electricidad de forma independiente está llegando desde el país norteamericano
Paneles solares instalados en Cuba en medio de la crisis energética
Según el régimen, los paneles solares son parte de la infraestructura para garantizar la instalación eléctrica. (Foto de referencia © UNE – Facebook)

Las exportaciones de paneles solares de Estados Unidos a Cuba han aumentado en medio de la aguda crisis energética que atraviesa la Isla, desmoronando una vez más la versión de que el embargo estadounidense mantiene impedido al régimen de adquirir lo necesario.

Los paneles solares se han convertido en una necesidad cada vez más evidente para los cubanos, mientras los apagones diarios y las fallas del sistema eléctrico dificultan actividades básicas en hogares y negocios.

En medio de esta crisis, EEUU está aumentando sus ventas de equipos solares a la Isla, pese a que el régimen cubano responsabiliza de buena parte de la escasez al embargo estadounidense.

Solo durante los primeros siete meses de 2026, EEUU exportó a Cuba 6,3 millones de dólares en células y módulos solares. La cifra representa un aumento de 1.070% frente a los 538.000 dólares enviados durante todo 2025, según datos del Censo estadounidense citados por Bloomberg.

El dato adquiere relevancia porque la electricidad se ha convertido en uno de los principales problemas para los cubanos. La crisis combina centrales termoeléctricas envejecidas, averías frecuentes, falta de combustible y años de inversiones insuficientes.

La agencia EFE ha señalado que algunas termoeléctricas llevan décadas en explotación y no han recibido las inversiones necesarias para mantener su capacidad.

La energía solar ofrece una alternativa para reducir esa dependencia. Un sistema con paneles y baterías puede mantener encendidos equipos básicos durante un apagón y permitir que un negocio continúe funcionando.

El caso de La Campana, un centro de eventos de La Habana, muestra esa diferencia: durante uno de los apagones nacionales de 2026, sus baterías y paneles mantuvieron el servicio eléctrico.

El problema es que Cuba todavía carece de suficiente capacidad de almacenamiento para aprovechar la energía solar durante la noche. El citado medio señaló que los parques fotovoltaicos ayudan durante las horas de sol, pero la falta de baterías limita su utilidad cuando aumenta la demanda eléctrica.

La paradoja aparece cuando se observa el comercio entre Cuba y EEUU. Aunque La Habana sostiene que las restricciones estadounidenses dificultan la importación de productos necesarios, existen categorías de mercancías que pueden llegar desde ese país bajo las normas de Washington.

Entre ellas están determinados productos agrícolas y alimentos, además de medicamentos, equipos médicos y artículos relacionados con energías renovables.

Las cifras muestran que esas operaciones no son marginales. En los primeros meses de 2026, Cuba compró a EEUU decenas de millones de dólares en alimentos y productos agrícolas.

Además, las importaciones de combustibles realizadas por empresas privadas cubanas alcanzaron 156,8 millones de dólares entre enero y julio, según datos citados por 14ymedio.

Esto no significa que el embargo no imponga restricciones. Las exportaciones estadounidenses hacia Cuba están sujetas a licencias y condiciones específicas. Sin embargo, también demuestra que existen vías legales para adquirir determinados productos cuando hay empresas, dinero y autorización para hacerlo.

El punto resulta especialmente importante en el caso de los paneles solares. Mientras los cubanos enfrentan apagones que pueden prolongarse durante horas, la tecnología necesaria para generar electricidad de forma independiente está llegando desde el país norteamericano.

El Gobierno cubano ha anunciado nuevos proyectos solares y medidas para facilitar la importación de estos equipos. Pero el deterioro del sistema eléctrico muestra que el problema no comenzó con las actuales restricciones al combustible.

Las termoeléctricas envejecidas, la falta de mantenimiento y la insuficiente inversión han reducido durante años la capacidad de generación.

Para una población que pasa buena parte del día sin electricidad, la discusión deja de ser únicamente política. Los paneles y las baterías representan una herramienta concreta para conservar alimentos, cargar teléfonos, mantener negocios abiertos y disponer de iluminación.

Mientras el Gobierno continúa señalando al embargo como una de las principales causas de la crisis, el crecimiento de las importaciones estadounidenses demuestra que algunas mercancías sí pueden llegar a Cuba.

La pregunta para los cubanos es cuánto más podría hacerse con esas vías existentes si la prioridad fuera ampliar el acceso de la población a tecnologías capaces de reducir los efectos de los apagones.

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