
La cubana Blanca Nieves Boffill Benítez denunció públicamente la falta de medicamentos y asistencia institucional que enfrenta su hermana, una mujer con discapacidad intelectual severa y enfermedad psiquiátrica residente en Bartolomé Masó, provincia de Granma.
“Ya yo no tengo vida”, expresó Boffill en un video publicado en Facebook, donde relató el impacto físico y emocional de asumir sola el cuidado permanente de su familiar ante la ausencia de respuestas efectivas de las autoridades municipales.
La denunciante explicó que su hermana no tiene padres, hijos ni otros parientes que puedan atenderla. Esta situación la convirtió en la única responsable de garantizarle alimentación, supervisión, tratamiento médico y condiciones mínimas de seguridad.
Medicamentos insuficientes para el tratamiento
Según su testimonio, los fármacos indicados para controlar la condición psiquiátrica de la paciente no se entregan de forma completa. Cuando aparecen en la farmacia, la familia recibe apenas 20 tabletas.
Boffill considera que esa cantidad resulta insuficiente para cumplir el tratamiento prescrito. La interrupción o reducción de los medicamentos aumenta la preocupación por el estado de salud y la estabilidad de su hermana.
Promesas de ayuda que nunca se cumplieron
Boffill aseguró que acudió en numerosas ocasiones al Gobierno municipal de Bartolomé Masó y a representantes del Partido Comunista para solicitar apoyo social y mejores condiciones dentro de su vivienda.
De acuerdo con su relato, varios funcionarios visitaron el inmueble y prometieron ayudarla a construir un cuarto donde la paciente pudiera permanecer en un espacio adecuado. Sin embargo, afirmó que ninguno de esos compromisos se materializó.
La denunciante cuestionó que las instituciones conozcan la situación y no hayan ofrecido una solución. Su testimonio refleja la carga que enfrentan cuidadores familiares cuando los mecanismos estatales de asistencia no cubren sus necesidades.
Reclaman una respuesta inmediata
La denuncia volvió a visibilizar las dificultades de las familias que atienden a personas con discapacidades o enfermedades mentales, especialmente cuando no cuentan con medicamentos, recursos económicos ni respaldo institucional suficiente.
Activistas reclamaron al Gobierno municipal, al sistema de Salud Pública y a las autoridades partidistas que garanticen el tratamiento completo de la paciente y respondan a las solicitudes presentadas por su hermana.
Mientras no llegue esa ayuda, Boffill deberá continuar asumiendo sola una responsabilidad que supera sus posibilidades. El caso pone bajo cuestionamiento la protección ofrecida a personas vulnerables y el cumplimiento de las promesas formuladas por funcionarios locales.