
El empresario cubano Max Álvarez, figura del exilio en Miami y cercano al presidente Donald Trump, defendió en una entrevista con Mario Pentón la idea de que no se debe negociar con la cúpula comunista cubana, argumentando que ese sistema ha destruido a la Isla durante más de seis décadas y ha empujado a millones de personas al exilio.
Desde su experiencia como antiguo integrante de la Operación Pedro Pan y como hombre de negocios en Estados Unidos, Álvarez sostuvo que la salida para Cuba no pasa por pactos con el poder, sino por sacar del control a quienes han oprimido al pueblo y reconstruir el país con educación, trabajo y valores.
Álvarez presentó su historia personal como un reflejo de la trayectoria de miles de cubanos que salieron de la Isla huyendo del comunismo y encontraron en EEUU una oportunidad para rehacer sus vidas.
Aunque hoy es un empresario exitoso, insistió en que todavía se ve como aquel niño refugiado que llegó sin nada. En ese recorrido resaltó el peso de la Operación Pedro Pan y el papel de monseñor Bryan Walsh, a quien considera una figura decisiva por haber acogido a miles de menores cubanos enviados solos por sus familias.
Uno de los mensajes más repetidos por el empresario fue su agradecimiento a EEUU. A su juicio, ese país permitió a miles de exiliados escapar de regímenes totalitarios y desarrollar sus capacidades en libertad.
El hombre que ha hecho negocio en el sector energético de EEUU rechazó la visión de quienes describen a EEUU como una nación estructuralmente opresora y sostuvo que, pese a sus defectos, sigue siendo el mejor lugar para quienes buscan trabajo, estudio y movilidad social. Su argumento parte de su experiencia: llegó sin dominar el idioma y logró abrirse paso hasta construir una empresa familiar sólida.
La visión del exilio sobre la reconstrucción de Cuba
Más allá del relato migratorio, Álvarez trazó una línea clara sobre el futuro de la Isla. Rechazó que el exilio deba regresar a Cuba para lucrar con la pobreza generada por la dictadura.
En ese sentido, reveló que, cuando un congresista cubanoamericano le preguntó cuántas estaciones de gasolina abriría en Cuba si se producía un cambio político, respondió que ninguna.
Argumentó que no está dispuesto a aprovecharse de un pueblo empobrecido, adoctrinado y golpeado por más de 60 años de comunismo. En su opinión, ayudar a Cuba sería enseñar a los ciudadanos a crear sus propios negocios, acceder a créditos y romper la dependencia del Estado.
En la misma línea, también descartó reclamar propiedades confiscadas si eso implica expulsar a las familias que hoy viven en ellas. Usó como ejemplo la casa construida por sus padres en Cuba y arrebatada por el régimen.
Aunque reconoció que se trató de un robo, dejó claro que no iría a sacar a otra familia cubana de esa vivienda, porque eso solo sembraría más resentimiento.
Su planteamiento apunta a una reconstrucción nacional que no repita ciclos de odio, sino que se base en una transición con justicia, pero también con sentido práctico frente al deterioro humano y material de la Isla.
“Con los comunistas no se puede negociar”
La declaración más fuerte de la entrevista fue su rechazo a cualquier negociación con la cúpula comunista. Álvarez afirmó que con “terroristas” no se puede pactar, porque mienten y justifican cualquier acción para conservar el poder.
Según explicó, el castrismo ha inculcado durante décadas la idea de que el fin justifica los medios, una lógica que, a su juicio, ha deformado la ética social en Cuba.
Por eso defendió la necesidad de apartar por completo del poder a quienes han gobernado hasta ahora, incluidos herederos o continuadores del sistema.
Para el empresario, la reconstrucción de Cuba tendría que apoyarse en los cubanos que han sufrido dentro de la Isla y en las nuevas generaciones, con ayuda del exilio, pero sin mantener estructuras ligadas al castrismo.
Su propuesta incluye abrir escuelas, reforzar la educación y enseñar valores familiares y capitalistas. No se trata, dijo, de sustituir a una élite por otra, sino de enseñar a los cubanos a no depender del gobierno.
Esa visión conecta con su experiencia personal y con su insistencia en que el trabajo y la libertad son las bases del progreso individual y colectivo.
El elogio a Trump y su papel en la región
Otra parte importante de la entrevista estuvo dedicada a Donald Trump. Álvarez lo describió como una persona mejor en privado que en público, con defectos, pero con un gran amor por EEUU.
Dijo que el mandatario no actúa por necesidad personal, sino por sus hijos, sus nietos y el futuro del país. También rechazó que se le califique de racista y aseguró que es una persona generosa con personas de cualquier origen. En su visión, Trump dice lo que piensa, cumple lo que promete y está dispuesto a asumir riesgos que otros evitarían.
Respecto a Cuba, Venezuela y otros países del continente, Álvarez planteó que primero hay que fortalecer a EEUU. Según dijo, solo un país fuerte puede impulsar cambios en la región y enfrentar a gobiernos totalitarios. Incluso llegó a afirmar que Cuba “se arregla con una llamada por teléfono”, aunque aclaró que se trata de una opinión personal.
Para él, la Isla tiene un valor estratégico por su posición geográfica, y su deterioro no puede analizarse de forma aislada del resto de América.
En el cierre de la entrevista, Álvarez lanzó un mensaje dirigido a los cubanos que siguen dentro del país. Les aseguro que gran parte del exilio no quiere aprovecharse de su sufrimiento, sino ayudarlos a reconstruir el país con libertad, educación y trabajo.
Esa idea resume el eje de su intervención: el exilio que apuesta por un cambio no debe regresar para repetir viejas injusticias, sino para acompañar una transición que desmonte la estructura comunista y abra paso a una Cuba donde los ciudadanos puedan prosperar sin depender del poder.


estoy de acuerdo con Álvarez , ellos han destruido al país, que van hacer ahora ?la gente necesita , trabajo, reconstruir el país y son los mismos cubanos quien deben hacerlo , pero con nuevas mentalidades , no seguir bajo el sometimiento, sembrar la tierra, cultivar , darle comida a los hijos , aun pueblo , no se como siguen en pie, porque se puede soportar todo menos el hambre, no es política es humanismo, es justicia , es dignidad, son valores, el cubano no fue millonario , viene de los niveles donde hay que ser humilde pero luchar por lo que se tiene derecho , los cubanos no necesitan migajas , necesitan vivir con lo que merece un ser humano ,los que han destruido el país se tienen que ir todos , no merecen perdón de Dios