
El Gobierno cubano aprobó una nueva regulación para la compra, importación, comercialización y ensamblaje de vehículos, que entrará en vigor el 11 de agosto de 2026.
El Decreto 163/2026, publicado este martes en la Gaceta Oficial, elimina restricciones anteriores, amplía las empresas autorizadas y ofrece ventajas fiscales a los vehículos eléctricos con el objetivo declarado de facilitar el acceso al transporte y captar recursos para el sistema público.
Una de las principales modificaciones es la eliminación del límite que permitía adquirir hasta seis vehículos en un período de cinco años. Ahora, personas naturales y jurídicas podrán realizar más compras en las comercializadoras autorizadas. Además, el número de empresas facultadas para importar y vender vehículos aumenta de siete a 17.
Cuba amplía las opciones para comprar e importar vehículos
Entre las entidades autorizadas aparecen IMPEXPORT, CIMEX, DUNA y Servicios Automotores S.A. (SASA). Las comercializadoras deberán ofrecer garantías superiores a un año para vehículos nuevos y de más de seis meses para usados, además de servicios de posventa. Cubanos y extranjeros con determinadas categorías de residencia podrán adquirir vehículos mediante estas empresas.
Las personas naturales también podrán importar directamente, sin carácter comercial, un automóvil totalmente eléctrico por una sola vez. Asimismo, se permitirá introducir un ciclomotor o motocicleta de combustión de hasta 250 centímetros cúbicos cada cinco años, además de determinadas cantidades de motocicletas eléctricas y triciclos eléctricos, híbridos o de combustión.
Gobierno cubano favorece los vehículos eléctricos
La normativa establece importantes diferencias fiscales según la tecnología. Los automóviles eléctricos importados tendrán un impuesto especial del 5 %, frente al 25 % de los vehículos de combustión. Los eléctricos ensamblados en Cuba pagarán un 3 %, mientras los de combustión fabricados localmente estarán sujetos a una tasa del 20 %.
Los vehículos eléctricos adquiridos junto con estaciones de carga alimentadas por fuentes renovables podrán recibir exenciones fiscales. El Gobierno también redujo el impuesto para ómnibus y microbuses del 20 % al 12 %, con tasas del 7 % si son ensamblados en Cuba y del 5 % cuando sean eléctricos.
Las nuevas reglas permiten además que personas jurídicas no estatales, previa autorización, importen componentes para ensamblar o fabricar ciclomotores, motocicletas, triciclos y automóviles eléctricos. También podrán participar entidades estatales, empresas con inversión extranjera y sociedades mixtas. El Comité Evaluador de Medios Automotores tendrá la responsabilidad de aprobar proveedores, marcas y modelos.
Ingresos financiarán el deteriorado transporte público
Parte de los impuestos y aranceles recaudados continuará destinada al Fondo para el Desarrollo del Transporte Público. Según el ministro Eduardo Rodríguez Dávila, estos recursos han financiado 300 triciclos eléctricos, 110 microbuses, 30 ómnibus para Ómnibus Nacionales y Vía Azul, 15 vehículos fúnebres eléctricos y un catamarán para la Isla de la Juventud, entre otros medios.
Las estadísticas oficiales indican que hasta junio de 2026 se habían vendido 35.494 vehículos en Cuba: 65 % de combustión, 30 % eléctricos y 5 % híbridos. Cerca del 70 % fueron ciclomotores, motocicletas y triciclos. También se registraron 13.689 transmisiones de propiedad y 41.963 vehículos importados directamente mediante equipaje no acompañado o envíos.
El Decreto 163/2026 amplía así las opciones de compra e importación y favorece fiscalmente la movilidad eléctrica, pero mantiene controles estatales sobre proveedores, modelos y condiciones de acceso. Las autoridades presentan la reforma como una vía para estimular la industria nacional y recuperar el transporte público, uno de los servicios más deteriorados en medio de la prolongada crisis económica de la Isla.

