
El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel reconoció en una declaración difundida por canales oficiales que más de 100.000 personas permanecen en lista de espera para una cirugía en Cuba, entre ellas más de 12.000 niños, en medio del deterioro del sistema de salud, los apagones, la falta de combustible y la escasez de insumos médicos.
La admisión coloca en cifras una crisis que durante años ha sido denunciada por pacientes, familiares, médicos y organizaciones independientes. El dato confirma que los hospitales de la Isla operan con limitaciones graves para atender procedimientos quirúrgicos, diagnósticos y servicios esenciales.
Lista de espera en hospitales cubanos: Hasta cuando
El Ministerio de Salud Pública ya había reconocido en marzo una lista quirúrgica de 96.387 pacientes, incluidos 11.193 menores de edad. Reportes posteriores elevaron la cifra por encima de 100.000, mientras las autoridades atribuyen el agravamiento a la crisis energética y a las sanciones de Estados Unidos.
La explicación oficial, sin embargo, no elimina las responsabilidades internas. El deterioro del sistema sanitario antecede a la actual escasez de combustible y está marcado por hospitales con infraestructura dañada, falta de medicamentos, déficit de materiales básicos y salida de profesionales hacia otros países.
La lista podría crecer hasta 160.000 pacientes al cierre de 2026. También señaló que más de 300 operaciones pediátricas semanales enfrentan problemas por ausencia de medicinas, oxígeno, anestesia u otros recursos indispensables.
Mortalidad infantil y servicios esenciales en retroceso
El deterioro también se refleja en indicadores sensibles. Cuba cerró 2025 con una tasa de mortalidad infantil de 9,9 por cada 1.000 nacidos vivos, frente a 7,1 en 2024, según datos preliminares divulgados por el propio MINSAP.
La ONU ha advertido que los apagones y la falta de combustible afectan hospitales, bancos de sangre, laboratorios, ambulancias, servicios de agua, equipos de refrigeración y programas de vacunación. Los riesgos son mayores para recién nacidos, embarazadas, pacientes oncológicos, personas en diálisis y enfermos crónicos.
En la práctica, muchos cubanos deben llevar medicamentos, jeringuillas, agua, alimentos y hasta sábanas cuando ingresan en un hospital. Esa realidad contradice el discurso oficial de una “potencia médica” sostenida por la propaganda del régimen durante décadas.
1/7 🧵 La crisis en Cuba va más allá de la economía: es un proceso sistemático de deshumanización.
La tiranía castrista ha destruido la dignidad del ciudadano al privarlo de sus necesidades básicas más elementales, convirtiendo la supervivencia diaria en una tortura psicológica.…— Cleo (@Cleopat23611172) June 3, 2026
Turismo, GAESA y prioridades del régimen
El contraste con la política de inversiones resulta especialmente crítico. Datos oficiales de la ONEI indican que Cuba destinó en 2024 el 37,4% de la inversión estatal a actividades vinculadas al turismo y la hostelería, 11 veces más que a Educación y Sanidad juntas.
Buena parte del negocio turístico está relacionado con estructuras empresariales bajo control militar, entre ellas GAESA, un conglomerado con fuerte presencia en hoteles, comercio, finanzas y servicios. Mientras tanto, los hospitales públicos enfrentan apagones, falta de personal e insumos básicos.
La crisis sanitaria se produce en un país donde el poder político mantiene el control absoluto de las prioridades económicas. Para la población, el resultado es una salud pública cada vez más limitada, dependiente de remesas, donaciones y gestiones familiares para cubrir carencias que el Estado no resuelve.
La confesión de Díaz-Canel no solo confirma una emergencia hospitalaria. También expone el fracaso de un modelo que exige sacrificios a la ciudadanía mientras protege sectores estratégicos del aparato estatal y militar, en detrimento de servicios básicos como la salud.

