
El designado presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, recorrió esta semana los Consejos de Defensa Municipales de San Miguel del Padrón y Diez de Octubre, en La Habana, para exigir que las Zonas de Defensa queden bajo el mando de “las personas más capaces”.
La orden llega “casualmente” en un momento en el que el régimen refuerza su estructura territorial ante nuevas protestas, una crisis eléctrica sin precedentes y una escalada de tensión con Estados Unidos.
La frase oficial puede leerse como una búsqueda de cuadros eficientes. Sin embargo, el despliegue revela otra prioridad: seleccionar a quienes puedan ejecutar órdenes y movilizar a la población cuando el descontento abandone las viviendas y regrese a las calles de manera similar a como ocurrió en las históricas protestas del 11 de julio de 2021.
En ese esquema, los ciudadanos quedan expuestos como fuerza de choque o carne de cañón, mientras la élite gobernante protege su continuidad en el poder.
Díaz-Canel fortalece las Zonas de Defensa ante posibles protestas
Durante la reunión en Diez de Octubre, territorio de unos 200.000 habitantes dividido en nueve Zonas de Defensa, Díaz-Canel declaró: “Es muy importante que una Zona de Defensa esté bien activada; y que, al frente de una estructura como esa, estén las personas más capaces”.
La Presidencia de Cuba presentó el recorrido como una revisión de los problemas municipales y de la preparación para situaciones excepcionales.
No obstante, una diapositiva mostrada por error el 17 de julio en Canal Caribe identificó un propósito más preciso. El documento señalaba acciones políticas, económicas, sociales y comunicacionales destinadas a “evitar un estallido social”, dentro de la Directiva No. 2 del Consejo de Defensa Nacional.
Apagones y cacerolazos elevan la tensión en La Habana
La movilización defensiva coincide con el derrumbe de los servicios básicos. El Sistema Electroenergético Nacional registró un déficit de 2.341 megavatios y acumulaba cuatro colapsos nacionales en 2026 al momento del recorrido.
En barrios de Diez de Octubre, incluidos sectores de Lawton, residentes han protestado con cacerolas, bloqueos y quema de basura para reclamar electricidad.
En San Miguel del Padrón, donde viven cerca de 163.000 personas, las autoridades mostraron un mapa para vigilar el suministro eléctrico. También analizaron la falta de agua, la acumulación de desechos, el pago de pensiones, la producción de alimentos y la atención a personas vulnerables.
La respuesta política, sin embargo, vuelve a concentrarse en el control territorial antes que en soluciones capaces de aliviar la vida cotidiana.
La población queda entre EEUU y el aparato represivo
El recorrido ocurre además bajo una presión externa creciente. Funcionarios estadounidenses han mencionado la posibilidad de acciones militares contra Cuba, mientras la Administración de Donald J. Trump endurece su ofensiva política y económica.
La amenaza ofrece al régimen un argumento para ampliar la preparación defensiva y exigir sacrificios a una población agotada.
Díaz-Canel anunció que volverá a los municipios para revisar su funcionamiento. Sus prioridades muestran poca empatía con quienes soportan apagones, hambre y falta de agua.
Mientras los altos funcionarios preservan su seguridad y capacidad de mando, el discurso oficial prepara a otros para asumir los riesgos de una confrontación interna o incluso externa.

