
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, llegó este miércoles a la Base Naval de Guantánamo para sostener un encuentro con las tropas desplegadas en esa instalación, informó Telemundo 51.
La visita forma parte de una agenda oficial que también incluye una parada en Tampa, donde Hegseth tiene previsto reunirse con unidades del Comando Central (CENTCOM, por sus siglas en inglés), según informó el gobierno estadounidense en una comunicación oficial.
Hasta el momento, Washington no ha precisado los objetivos concretos del recorrido por Guantánamo y Tampa. Sin embargo, el desplazamiento ocurre en un contexto de tensiones entre Estados Unidos y Cuba, y pocos días después de que un helicóptero militar estadounidense se estrellara en el estrecho de Ormuz durante el cese al fuego con Irán.
Se trata de la segunda visita de un alto funcionario del gobierno de Donald Trump a la Base Naval de Guantánamo en menos de 15 días, un movimiento que refuerza la atención de Washington sobre esa instalación estratégica y al presión hacia el régimen castrista.
El pasado 29 de mayo, el general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur de EEUU, también estuvo en Guantánamo para abordar asuntos vinculados con la seguridad del personal militar, sus familiares y la preparación operativa de la base.
Durante esa visita, Donovan revisó además la seguridad perimetral de la instalación naval en una reunión en la que participaron oficiales estadounidenses y representantes de las fuerzas militares cubanas.

Entre los militares cubanos presentes en esta reunión se encontraba el general Roberto Legrá Sotolongo, sancionado por EEUU desde 2021 y quien se desempeña como viceministro primero y jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, uno de los cargos de mayor jerarquía dentro del aparato castrense cubano.
Su influencia, sin embargo, trasciende el ámbito militar. En diciembre de 2025 fue incorporado al Buró Político del Partido Comunista de Cuba, el principal órgano de poder del régimen. Ese nombramiento consolidó su posición dentro del círculo más cercano a la cúpula gobernante y reforzó su papel en la conducción estratégica del país.
Incrementa la presión de Donald Trump al régimen castrista
Las visitas de esos dos funcionarios de alto nivel son un mensaje claro de la presión y los futuros planes del presidente Donald Trump hacia el gobierno cubano por representar un riesgo para la seguridad nacional de EEUU.
Lo que comenzaron con declaraciones sobre “tomar Cuba”, se ha transformado en acciones de índole militar que incluyen la reunión de altos mandos con tropas desplegadas en una parte del territorio de la Isla.
A ello se le suman los constantes vuelos de drones militares de EEUU sobre aguas internacionales cercanas a Cuba y la llegada al Caribe de portaaviones Nimitz de propulsión nuclear. Esta embarcación tiene más de 40 años de servicio y ha representado un símbolo de poder estadounidense en distintos escenarios internacionales.

Su grupo de ataque funciona como una fuerza naval de amplio alcance. Está integrado por aeronaves F/A-18 Super Hornet, aviones de guerra electrónica EA-18G Growler y helicópteros MH-60 Seahawk, además de buques escolta y unidades de apoyo logístico. Esta composición permite ejecutar misiones de vigilancia, defensa aérea, ataque y respuesta rápida a gran distancia del territorio continental de Estados Unidos.
La idea de una intervención militar de EEUU a la Isla se refuerza con la imputación de cargos penales contra el expresidente Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en febrero de 1996, cuando los activistas de esta organización daban asistencia a balseros en el estrecho de Florida.

Tras la presentación formal de las acusaciones el pasado 20 de mayo en la Torre de la Libertad de Miami, autoridades judiciales de EEUU han dicho que este proceso no es simbólico y sí existen las intenciones de buscar la manera de que el exmandatario comunista comparezca en una corte de Miami.

