
Mientras la solicitud de asilo por “miedo creíble” le ha sido negada a miles de cubanos que salen de la Isla huyendo de la represión, Roberto García Cabrejas, quien cuenta con antecedentes documentados de su posicionamiento en defensa del gobierno cubano, recibió el estatus de refugiado político en Estados Unidos.
Una investigación difundida por Martí Noticias sostiene que García Cabrejas, conocido en redes sociales como “El Invicto”, obtuvo refugio político en la entonces Sección de Intereses de EEUU en La Habana después de afirmar que sufría persecución por parte de las autoridades cubanas.
Según documentos revisados por ese medio, García Cabrejas aseguró que era víctima de amenazas, vigilancia, arrestos y hostigamiento por parte de la Seguridad del Estado, y que su vida corría peligro.
Tras establecerse en EEUU en 2005, García Cabrejas comenzó a expresar públicamente posiciones favorables al gobierno cubano. Periódico Cubano ha documentado con sistematicidad sus constantes burlas a compatriotas exiliados tras ser reprimidos por el régimen de La Habana.
Con el paso de los años se convirtió en una figura habitual en actividades de apoyo al régimen realizadas en territorio estadounidense y en defensor de políticas impulsadas por La Habana.
En agosto de 2019, fue centro de la indignación general de la comunidad cubana del exilio por hostigar a una vendedora en Cuba con preguntas y luego llamar a las autoridades del régimen con la intención de amedrentarla.
La investigación de Martí Noticias señala que algunas de sus declaraciones posteriores contradicen los argumentos que presentó para obtener refugio. En uno de los videos citados por el medio, García Cabrejas afirmó:
“Ninguno de nosotros salió porque se nos persigue, porque se nos tortura, porque se nos encarcela”. También aseguró que muchos cubanos emigraron por razones económicas y no por persecución política.
El caso ha llamado la atención porque el refugio político en EEUU se concede a personas que demuestran un temor fundado de persecución por motivos políticos, religiosos, étnicos o de otra naturaleza protegida por la ley.
Especialistas en inmigración consultados por diversos medios han señalado que las declaraciones públicas de un beneficiario pueden ser analizadas por las autoridades si parecen incompatibles con las razones utilizadas para obtener protección migratoria.
Martí Noticias también reportó que García Cabrejas ha realizado viajes a Cuba y ha promovido públicamente instalaciones turísticas y negocios vinculados al conglomerado militar estatal GAESA, una entidad sancionada por Washington.
Asimismo, documentó su cercanía con figuras y plataformas identificadas por sectores del exilio como afines al gobierno cubano.
Otro elemento destacado en la investigación es que varias de las personas que respaldaron su solicitud migratoria como opositor terminaron siendo objeto de críticas por parte del propio García Cabrejas años después.
Entre ellas figura el periodista Rolando Cartaya, quien expresó dudas sobre la autenticidad de su activismo opositor previo a su salida de Cuba.
La controversia se produce en medio de un fenómeno más amplio que ha generado debate dentro de la comunidad cubana en EEUU.
Durante las últimas décadas, varios emigrados que llegaron al país mediante programas humanitarios o alegando persecución política han sido cuestionados por mantener posteriormente posiciones favorables al sistema político cubano o por participar activamente en campañas de apoyo al gobierno de la Isla.
Hasta el momento no existe información pública que indique que las autoridades migratorias estadounidenses hayan iniciado un proceso contra García Cabrejas relacionado con su condición migratoria.
Sin embargo, el caso ha reabierto la discusión sobre los mecanismos de verificación utilizados en solicitudes de refugio y sobre las posibles consecuencias que podrían derivarse cuando las declaraciones realizadas para obtener protección parecen entrar en conflicto con conductas o pronunciamientos posteriores.
Martí Noticias informó que intentó contactar a García Cabrejas para conocer su posición sobre los documentos revisados y las críticas recogidas en el reportaje. Según el medio, no había recibido respuesta al cierre de la investigación.

