
Cuba aparece mencionada en una investigación judicial española sobre una presunta trama de blanqueo de capitales que habría intentado usar inversiones energéticas en la isla como vía de negocio, informó el miércoles El Español.
El caso apunta a empresarios alicantinos vinculados a una red investigada por la Policía Nacional de España y pone bajo foco operaciones relacionadas con paneles solares, níquel, cobalto y otros minerales estratégicos.
Según la información conocida, las pesquisas forman parte de la llamada operación Strongbox y recogen escuchas telefónicas incorporadas al sumario del Juzgado de Instrucción número 46 de Madrid.
En esas conversaciones, los investigadores sitúan a empresarios españoles interesados en promover un parque solar fotovoltaico en Cuba y cobrar parte de la operación en especie, mediante minerales como níquel y cobalto.
La mención al entorno del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero aparece en ese punto de las negociaciones, cuando los implicados habrían buscado contactos políticos para destrabar el proyecto.
Un parque solar fotovoltaico a cambio de níquel y cobalto
La operación que aparece en las escuchas consistiría en instalar en Cuba un parque solar fotovoltaico de gran escala. Uno de los fragmentos citados por los investigadores resume la supuesta propuesta en estos términos: “Ha aceptado el parque de un giga a cambio de níquel y cobalto”.
La frase sitúa el interés de la trama en dos sectores sensibles para la economía cubana: la energía y la minería. Cuba atraviesa desde hace años una crisis eléctrica marcada por apagones prolongados, déficit de generación y falta de combustible.
En ese contexto, los proyectos solares se han convertido en una pieza cada vez más relevante dentro del discurso oficial y de las estrategias de supervivencia de empresas y hogares.
Los minerales mencionados también tienen un peso económico especial. El níquel y el cobalto son recursos de alto valor industrial, usados en cadenas vinculadas a baterías, tecnologías energéticas y producción metalúrgica. Por eso, cualquier negociación que los involucre adquiere dimensión económica y política.
Rosell Guerra Campaña y Alfredo López Valdés, dos funcionarios cubanos salpicados por el escándalo
Los empresarios identificados en la investigación son Jerónimo Sarmiento Morato, vinculado a la compañía Servigestión Lucentum, y Jorge Martínez Odriozola.
De acuerdo con los informes citados, la empresa de Sarmiento habría actuado como intermediaria entre autoridades cubanas y compañías instaladoras de parques solares procedentes de China, Sudáfrica y México.
La investigación también menciona contactos con funcionarios cubanos. Entre ellos aparecen Rosell Guerra Campaña, director de Energías Renovables del Ministerio de Energía y Minas, y Alfredo López Valdés, director de la Unión Eléctrica Cubana.
También se cita a René Capote, diplomático de la embajada de Cuba en España, como una figura con la que los empresarios habrían buscado coordinar encuentros.
En las escuchas, uno de los implicados habría señalado la necesidad de acudir a contactos políticos para mover la negociación. La frase más directa recogida en el caso dice: “Tuvo que usar a Jorge, que tocó al grupo de ZP, Rodríguez Zapatero, y esa gente no hace las cosas gratis”.
El entorno del expresidente español se desvinculó de la operación y afirmó no tener información sobre este asunto. Esa precisión es clave: hasta ahora, lo que se conoce apunta a menciones en conversaciones intervenidas y valoraciones policiales dentro de una investigación, no a una condena ni a una responsabilidad judicial probada.
Cuba, energía y minerales en una causa española
La ramificación cubana llega mientras Zapatero enfrenta en España el caso Plus Ultra, en el que fue citado como investigado por presuntos delitos vinculados a organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental. El expresidente ha negado haber actuado para favorecer a partes investigadas y mantiene su defensa frente a las acusaciones.
La conexión con Cuba amplía el interés del caso porque mezcla tres elementos sensibles: la búsqueda de inversión extranjera, la urgencia energética de la isla y el valor de sus recursos minerales.
Para los cubanos dentro y fuera del país, el asunto no solo remite a una investigación española, sino también a las condiciones en que se negocian proyectos estratégicos en medio de una crisis nacional.
Por ahora, la información disponible no permite afirmar que el proyecto solar se ejecutara, que hubiera pago real en minerales o que las autoridades cubanas formalizaran el acuerdo. Lo confirmado es que Cuba aparece en las diligencias como escenario de una operación investigada y que los nombres de funcionarios, empresarios y contactos políticos figuran en el material analizado por la Policía española.

