
Roberto Robaina González, exministro de Relaciones Exteriores de Cuba y una de las figuras políticas más visibles durante la crisis de la década de 1990, reapareció públicamente en una fotografía junto con su esposa, Marielena, mientras ambos disfrutaban de un helado.
La imagen fue compartida por el perfil de Facebook Dalhit Cuba con el mensaje: “Mi amigo Robertico Robaina y su hermosa esposa Marielena”. La publicación muestra al antiguo dirigente alejado de los actos oficiales y de la actividad política que alguna vez lo colocó entre los posibles sucesores de Fidel Castro.
Robaina, nacido en Pinar del Río el 18 de marzo de 1956, tiene 68 años. Antes de llegar a la Cancillería, desarrolló una rápida carrera dentro de las organizaciones oficiales. Fue dirigente estudiantil, encabezó la Unión de Jóvenes Comunistas y llegó al Buró Político del Partido Comunista de Cuba, donde figuró como uno de sus integrantes más jóvenes.
En marzo de 1993, con 37 años, fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores. Su designación ocurrió durante el denominado Período Especial, cuando la desaparición de la Unión Soviética había dejado al gobierno cubano sin su principal respaldo económico y político. En aquellos años, Robaina fue presentado como el rostro joven y dinámico de la diplomacia castrista.
Su ascenso alimentó especulaciones sobre una eventual sucesión de Fidel Castro. Sin embargo, en mayo de 1999 fue sustituido inesperadamente por Felipe Pérez Roque, entonces jefe de despacho del gobernante cubano. La destitución sorprendió incluso porque la Cancillería había anunciado poco antes una gira de Robaina por varios países del Caribe.
La caída definitiva ocurrió en 2002, cuando fue expulsado “deshonrosamente” del PCC. La dirigencia comunista lo acusó de deslealtad, corrupción y de promoverse como posible candidato para dirigir el país después de Fidel Castro. Las imputaciones fueron expuestas por Raúl Castro en un video mostrado a militantes del partido.
Entre los señalamientos también aparecieron sus contactos no autorizados con empresarios y políticos extranjeros. Robaina admitió haber recibido una donación de 25.000 dólares del entonces gobernador mexicano de Quintana Roo, Mario Villanueva, destinada presuntamente a remodelar instalaciones de la Cancillería. Villanueva sería posteriormente condenado en México y Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico.
Después de su expulsión, el antiguo canciller desapareció de la vida institucional. Fue apartado de sus responsabilidades, perdió su escaño parlamentario y terminó vinculado durante un tiempo a labores de recuperación ambiental en el llamado Parque Metropolitano de La Habana.
Robaina se reinventó posteriormente como pintor. Desde mediados de la década de 2000 comenzó a trabajar con acrílicos, grandes formatos y composiciones abstractas. Sus obras llegaron a presentarse fuera de Cuba, incluida una exposición en México caracterizada por el uso predominante del blanco y el negro.
En 2011 también incursionó en los negocios privados con la apertura de Chaplin’s Café, un establecimiento del Vedado habanero decorado con muebles antiguos y pinturas realizadas por él. Fotografías de aquella época lo mostraron atendiendo el restaurante y trabajando en su estudio, lejos del poder que había ocupado durante seis años.

