
Sandro Castro, nieto del fallecido dictador Fidel Castro, anunció esta semana a través de Instagram la creación de una organización benéfica. Según afirmó, esta organización buscará asistir a familias vulnerables en Cuba.
Además, indicó que ya habría recaudado unos 2.000 dólares. Gran parte de ese dinero se obtuvo mediante aportes de cubanos residentes en el exterior.
El anuncio provocó una fuerte reacción en las redes sociales. Muchos usuarios cuestionaron que un miembro de la familia que ha gobernado la Isla durante casi siete décadas solicite ayuda económica. Esto se debe a que la crisis se atribuye al propio sistema político.
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Donaciones, dudas y una nueva estrategia de imagen
De acuerdo con las declaraciones de Castro, la iniciativa pretende canalizar recursos hacia madres, niños y personas necesitadas. Incluso se ofreció como intermediario para posibles ayudas provenientes de EEUU y envió un mensaje público al secretario de Estado, Marco Rubio, para que apoye acciones destinadas al pueblo cubano.
Sin embargo, hasta el momento no se conocen detalles sobre el registro legal de la organización, el mecanismo de administración de los fondos ni los criterios para seleccionar a los beneficiarios.
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La ausencia de información ha alimentado las dudas entre los usuarios y observadores de la realidad cubana. Para muchos críticos del régimen, la propuesta también representa un nuevo intento de Sandro Castro por fortalecer su presencia digital y ampliar su marca personal.
Con más de 152.000 seguidores en Instagram, el nieto del exgobernante cubano se ha convertido en una figura mediática que mezcla mensajes sobre la crisis nacional con publicaciones de tono provocador y una imagen de privilegio que contrasta con las dificultades de la mayoría de la población.
El historiador Michael J. Bustamante, director de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami, ha señalado que el personaje se ha convertido en un punto de discusión sobre la desigualdad social y el futuro político de la isla.
Las redes responden: “Cuba no necesita migajas, necesita libertad”
La reacción de los internautas fue inmediata. Uno de los comentarios más compartidos afirmó: “La mejor ayuda que le dan al pueblo es irse del poder”. Otro usuario escribió: “Repartiendo muletas cuando tu familia nos cortó los pies”.
Las críticas también apuntaron a la falta de confianza en la iniciativa. Un comentario señaló: “Cuba no necesita de donaciones, Cuba necesita de libertad”, mientras otro expresó: “No hacen la donación porque saben que va a llegar a cualquier persona menos a los que la necesitan”.
Otros usuarios recurrieron a la ironía y bautizaron al influencer como “Sandrito Western Union”, en referencia al dinero enviado por la diáspora cubana a sus familiares en la isla.
Mientras la crisis económica, los apagones, la escasez de alimentos y el deterioro de los servicios básicos continúan golpeando a la población, la propuesta del nieto de Fidel Castro ha dejado una pregunta abierta: ¿se trata de un gesto de solidaridad o de un nuevo intento por redefinir la imagen de uno de los apellidos más controvertidos de Cuba?

