
El presidente designado de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció ayer lunes que 67.000 menores de un año nacidos en Cuba durante los últimos meses carecen de un esquema de inmunización actualizado.
Al inaugurar el I Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro”, celebrado en el Palacio de Convenciones de La Habana, el mandatario calificó la situación como inédita en el país y que se suma al deterioro de otros indicadores esenciales del sistema sanitario, entre ellos la mortalidad infantil, las cirugías pendientes y el acceso a medicamentos.
“Hay 67.000 menores de un año que han nacido en estos meses sin esquema de inmunización actualizado, cuando la vacunación en Cuba y nuestro sistema de inmunización siempre estaban al día”, declaró Díaz-Canel frente a delegados de 63 países.
El dato resulta especialmente significativo porque durante décadas el gobierno cubano presentó la cobertura de vacunación infantil como uno de los principales logros de su sistema de salud.
La situación actual, sin embargo, coincide con una profunda escasez de medicamentos, problemas energéticos y dificultades para mantener servicios hospitalarios básicos.
Díaz-Canel reconoció además que 98.500 pacientes permanecen en listas de espera quirúrgica, entre ellos unos 12.000 niños. Según explicó, la falta de recursos y de electricidad impide mantener los quirófanos funcionando con la regularidad necesaria.
Otros 34.000 embarazadas tampoco estarían recibiendo las ecografías prenatales requeridas. Además, unos 117.000 adultos y 1.200 niños con cáncer no tienen acceso a tratamientos considerados de primera línea y deben recurrir a alternativas de segunda o tercera opción.
La disponibilidad de medicamentos también permanece en niveles críticos. Díaz-Canel aseguró que actualmente solo se encuentra disponible alrededor del 30% del cuadro básico de medicamentos, pese a que Cuba posee capacidad industrial para fabricar parte de esos productos.
Las ambulancias, por su parte, presentan un coeficiente de disponibilidad técnica de apenas 22% debido a la falta de piezas de repuesto. El país tampoco puede adquirir fuentes de cobalto 60 necesarias para determinados tratamientos contra el cáncer.
Uno de los reconocimientos más significativos del discurso estuvo relacionado con la mortalidad infantil, indicador utilizado durante décadas por las autoridades cubanas como símbolo de los resultados del sistema socialista.
“Nosotros siempre habíamos mantenido índices de mortalidad infantil entre 4 y 5 (…) Sin embargo, en estos años la tasa se nos ha duplicado y en estos momentos es de más de 9,8 y significa muertes de niños que podían salvarse”, afirmó Díaz-Canel.
Los datos oficiales del Ministerio de Salud Pública situaron la mortalidad infantil al cierre de 2025 en 9,9 fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos. En La Habana, el indicador llegó durante los primeros meses de este año a 14 por cada 1.000, su nivel más elevado en más de dos décadas.
Pese al escenario descrito, Díaz-Canel defendió durante su discurso el carácter universal y gratuito de la sanidad cubana, recordó el desarrollo de vacunas nacionales durante la pandemia y destacó que el país cuenta con más de nueve médicos por cada 1.000 habitantes y una esperanza de vida de 77,7 años.

