
Una denuncia sobre un pasaje de Viazul comprado desde Suiza y pagado en euros volvió a poner bajo cuestionamiento el transporte interprovincial en Cuba. Según el relato difundido por Rosmery Merayo, una amiga debía viajar de La Habana a Ciego de Ávila, pero terminó esperando durante toda la madrugada porque el ómnibus no tenía combustible para salir.
El viaje estaba programado para las 11:00 p.m. Sin embargo, los pasajeros habrían permanecido en la terminal hasta horas de la mañana mientras esperaban una solución. Merayo cuestionó que la empresa confirme y cobre reservas desde el extranjero cuando después no puede garantizar el servicio contratado.
Un pasaje pagado en euros y un ómnibus sin combustible
El episodio adquiere mayor relevancia en el contexto cubano, marcado por la escasez de combustible, la reducción de frecuencias y el deterioro del transporte público. Viazul, además, comercializa buena parte de sus boletos mediante pagos en moneda extranjera, lo que eleva las expectativas de quienes compran desde fuera de Cuba.
La pasajera también habría enfrentado dificultades en el viaje de regreso. Según la publicación, cuando llegó a la terminal, su reserva supuestamente “no existía” en el sistema y tuvo que ser trasladada finalmente en otro ómnibus.
La denuncia provocó testimonios de otros viajeros. Una usuaria identificada como D. Acosta afirmó que debía salir de Ciego de Ávila hacia La Habana el 6 de julio a las 10:40 p.m., pero el vehículo pasó alrededor de las 8:00 a.m. del día siguiente.
Según su versión, llegó a la capital cerca de las 5:00 p.m., tras numerosas paradas. La demora muestra las consecuencias que una alteración del itinerario puede tener para pasajeros con conexiones aéreas, citas médicas o compromisos posteriores.
Cambios de fecha y reembolsos que no llegan
D. Carrazana relató otro problema: compró un boleto para el 16 de julio y posteriormente descubrió que Viazul había trasladado su viaje al día 18, aunque tenía un vuelo internacional previsto para el 17.
La pasajera aseguró que solicitó el reembolso, pero casi 40 días después seguía sin recibir el dinero. Otra usuaria, Y. Herrera, afirmó que su banco descontó el importe del boleto, pero la pasarela de pago no emitió el comprobante y terminó quedándose en tierra.
Herrera sostuvo que presentó evidencia de la operación bancaria, pero el ómnibus partió sin ella. Según su testimonio, tampoco obtuvo respuesta a las reclamaciones enviadas posteriormente por correo electrónico.

