
Kenia cerró su representación diplomática residente en La Habana y trasladó durante julio de 2026 sus principales operaciones para el Caribe a Kingston, Jamaica, como parte de una reorganización dirigida a reforzar sus intereses económicos, comerciales y políticos en la región.
El Ministerio de Asuntos Exteriores keniano confirmó que el cambio supone la transferencia de funciones que durante años fueron gestionadas desde Cuba.
La nueva Alta Comisión de Kenia en Jamaica comenzó a funcionar con carácter residente tras la llegada a Kingston, el 13 de julio, de la embajadora Everlyne Mwenda Karisa. La diplomática había encabezado anteriormente la misión keniana en La Habana y asumió ahora la responsabilidad de consolidar la presencia de Nairobi desde territorio jamaicano.
La decisión no implica la ruptura de relaciones entre Kenia y Cuba. Nairobi continuará manteniendo vínculos diplomáticos con la Isla mediante un esquema de representación no residente. El directorio actualizado de la Cancillería keniana señala a su Alta Comisión en Ottawa, Canadá, como acreditada ante Cuba.
Kenia prioriza comercio e inversión desde Jamaica
El Gobierno africano presenta el traslado como parte de una estrategia para fortalecer la denominada diplomacia económica. La nueva misión en Kingston tendrá entre sus objetivos ampliar el comercio, captar inversiones, facilitar servicios consulares y reforzar la cooperación con países del Caribe.
Durante cerca de una década, La Habana funcionó como una plataforma diplomática keniana para numerosos territorios caribeños y latinoamericanos. Desde la capital cubana se manejaron relaciones con Jamaica, Barbados, Guyana, República Dominicana, Haití, Panamá, Trinidad y Tobago y otras naciones.
Kingston ocupa ahora ese papel central. La Cancillería de Kenia destacó las posibilidades de ampliar los intercambios políticos, económicos y culturales, además de aprovechar nuevas oportunidades de cooperación e inversión en el Caribe.
Cuba deja de ser la principal plataforma de Kenia en el Caribe
El traslado supone una pérdida de peso para La Habana dentro de la estrategia regional de Nairobi. Cuando Kenia abrió su embajada cubana en 2016, justificó la elección por la ubicación de la Isla y por el papel que entonces atribuía al país como centro para sus relaciones con el Caribe. Una década después, esa función pasa a Jamaica.
Las autoridades kenianas no han señalado públicamente la crisis económica cubana como causa directa del cierre. Sus comunicados concentran la explicación en la expansión de relaciones con Jamaica, el comercio y las inversiones. Por ello, atribuir oficialmente la medida a las dificultades económicas de Cuba iría más allá de lo confirmado por Nairobi.
La representación cubana en Nairobi, por su parte, continúa activa, por lo que el cambio reduce la presencia física de Kenia en La Habana sin poner fin a los vínculos diplomáticos entre ambos gobiernos.

