
Una Cuba posterior al comunismo podría encontrar buena parte del dinero necesario para su reconstrucción a solo 150 kilómetros de sus costas.
Multimillonarios cubanoamericanos, empresarios del exilio y fondos de inversión con sede en Estados Unidos aparecen como potenciales fuentes de decenas de miles de millones de dólares si la Isla inicia una verdadera transición política y económica.
La posibilidad acaba de recibir nueva atención después de que The Wall Street Journal publicara este domingo un análisis de Mary Anastasia O’Grady sobre cómo podría desarrollarse una transición en Cuba.
El propio subtítulo del artículo resume una de sus principales tesis: la ayuda de Estados Unidos y el capital de la diáspora podrían reconstruir el país si cae el comunismo.
La idea no es únicamente teórica. Uno de los cubanoamericanos más ricos de Estados Unidos, Jorge Mas Santos, ya ha dicho públicamente que conseguir el dinero necesario para reconstruir la Isla no sería un problema.
Hasta 80.000 millones de dólares para reconstruir Cuba
Jorge Mas Santos, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), es actualmente una de las voces empresariales más importantes que habla abiertamente sobre una Cuba posterior al castrismo.
Forbes calcula su patrimonio en alrededor de 4.300 millones de dólares, según su estimación en tiempo real del 18 de agosto de 2026. Mas es el mayor accionista y presidente de MasTec, gigante estadounidense dedicado a ingeniería, construcción e infraestructura.
También es propietario gerente del Inter Miami, equipo donde juega Lionel Messi.
Mas ha demostrado además capacidad para desarrollar grandes proyectos de infraestructura. Periódico Cubano ha informado anteriormente sobre sus inversiones empresariales y deportivas, incluida la construcción del nuevo complejo del Inter Miami y su participación en la compra del Real Zaragoza.
Pero sus planes relacionados con Cuba son mucho más ambiciosos.
En una entrevista concedida a El País en mayo, Mas sostuvo que la reconstrucción económica de Cuba podría hacerse con relativa rapidez si primero se establece un Estado de derecho, se protege la propiedad privada y se crea un entorno favorable a la inversión.
El empresario calculó que podrían necesitarse 40.000, 50.000, 60.000, 70.000 o incluso 80.000 millones de dólares.
Cuando le preguntaron directamente si semejante cantidad podría salir del exilio cubano, respondió: “Sin duda”.
Mas agregó que los fondos internacionales de inversión también tendrían una participación importante.
Su conclusión fue categórica: Cuba no tendría problemas para encontrar capital siempre que existiera un sistema capaz de proteger las inversiones.
Periódico Cubano ya había reportado en marzo los planes de Mas para lo que denomina un “milagro cubano”, basado en inversión, creación masiva de empleos, viviendas e infraestructura después de un cambio político.
De Jorge Mas Canosa a una nueva generación del exilio cubano
El apellido Mas tiene desde hace décadas una relación particular con el debate sobre el futuro de Cuba.
Jorge Mas Santos es hijo de Jorge Mas Canosa, empresario nacido en Santiago de Cuba y una de las figuras más influyentes del exilio anticastrista en Estados Unidos durante el siglo XX.
Mas Canosa fundó la Fundación Nacional Cubano Americana en 1981 y construyó al mismo tiempo el negocio familiar que acabaría convirtiéndose en MasTec. Murió en Miami en 1997.
Forbes recordó este año su trayectoria al incluirlo entre los inmigrantes más exitosos de la historia estadounidense. Tras salir de Cuba, Mas Canosa levantó el negocio de infraestructura que décadas después se convertiría en una compañía multimillonaria dirigida por sus descendientes.
Su hijo ha mantenido buena parte de esa conexión política con Cuba, pero ahora dispone además de una enorme capacidad empresarial.
En marzo, Donald Trump incluso se dirigió directamente a Jorge y José Mas durante una recepción del Inter Miami en la Casa Blanca y les dijo que los cubanos podrían regresar a la Isla “muy pronto”. Mas respondió que ese sería “un día increíble”.
Jorge Pérez: otro multimillonario cubanoamericano con experiencia para reconstruir ciudades
Mas no es la única gran fortuna cubanoamericana con experiencia directamente relacionada con las necesidades que tendría una Cuba en transición.
Jorge M. Pérez, fundador de Related Group y una de las figuras que transformaron el perfil inmobiliario de Miami, posee una fortuna estimada actualmente en 2.600 millones de dólares, según Forbes.
Related Group asegura haber desarrollado más de 100.000 apartamentos y condominios desde su creación en 1979.
Pérez nació en Argentina en una familia cubana, vivió en Colombia y llegó posteriormente a Estados Unidos. Sus padres perdieron propiedades después de la llegada de Fidel Castro al poder.
Su experiencia resulta especialmente relevante ante una posible reconstrucción de Cuba: vivienda, planificación urbana y desarrollo inmobiliario serían algunos de los sectores que necesitarían mayor inversión.
Sin embargo, existe una diferencia importante.
A diferencia de Mas Santos, no hay una declaración pública reciente de Jorge Pérez comprometiendo personalmente parte de su fortuna a la reconstrucción de Cuba. Su nombre representa una muestra del poder económico acumulado por la diáspora, pero no puede presentarse todavía como un inversionista confirmado en una Cuba postcomunista.
Carlos Saladrigas propone un “Plan Marshall para Cuba”
Otro empresario cubanoamericano que ha entrado directamente en la discusión es Carlos Saladrigas, cofundador del Cuba Study Group.
Saladrigas propuso este mismo agosto desarrollar una especie de “Plan Marshall para Cuba” durante los primeros años de una transformación económica.
Su planteamiento parte de un problema diferente al señalado por Mas Santos: los grandes inversionistas privados probablemente no entrarían inmediatamente después de un cambio político.
Primero habría que estabilizar el país, reconstruir el sistema bancario, sostener hospitales y escuelas, recuperar la red eléctrica y establecer instituciones creíbles.
Solo entonces, sostiene Saladrigas, podría producirse una llegada masiva de inversión privada. Su propuesta contempla que Estados Unidos pueda proporcionar financiación a largo plazo para esa etapa inicial.
De esta manera, el dinero público estadounidense serviría principalmente para estabilizar el país, mientras que posteriormente empresas privadas, fondos internacionales y capital de la diáspora asumirían un papel creciente.
Ese esquema coincide considerablemente con el escenario planteado ahora por The Wall Street Journal.
La diáspora cubana podría ser la primera en arriesgar su dinero
Un análisis publicado el 20 de agosto por el proyecto Cuba Capacity Building de la Universidad de Columbia aporta otro argumento a favor de esa hipótesis.
La jurista Natalia Delgado considera que, después de una transición económica, la diáspora cubana probablemente sería una de las primeras grandes fuentes de capital para la Isla.
El precedente estaría en China y Vietnam. Cuando ambos países comenzaron sus procesos de apertura económica, muchos inversionistas occidentales desconfiaban inicialmente de las condiciones políticas y jurídicas.
Fueron empresarios pertenecientes a sus diásporas quienes asumieron parte de los primeros riesgos debido a sus vínculos familiares, culturales y comerciales.
Cuba podría experimentar un fenómeno parecido. Millones de cubanos viven hoy en Estados Unidos y una parte importante de ellos ha acumulado capital, conocimientos empresariales, conexiones financieras y experiencia en sectores que Cuba necesita reconstruir.
El régimen cubano también quiere ahora el dinero del exilio
Hay una paradoja adicional. El propio gobierno de La Habana parece haber reconocido finalmente el enorme poder económico acumulado por los cubanos que viven fuera del país.
Durante 2026 adoptó nuevas normas para facilitar que emigrados puedan convertirse en inversionistas y participar en sectores como turismo, energía, infraestructura, banca, minería y empresas privadas.
El régimen también ha promocionado públicamente oportunidades de negocios para cubanos residentes fuera de la Isla.
Sin embargo, el gran obstáculo continúa siendo la seguridad jurídica.
Mas Santos ha condicionado explícitamente la llegada masiva de capital a la existencia de un Estado de derecho.
Esa misma preocupación aparece entre especialistas e inversionistas: nadie arriesgará decenas de miles de millones de dólares si el gobierno puede cambiar las reglas, confiscar activos o resolver disputas en tribunales dependientes del poder político.
¿Hay realmente miles de millones esperando para entrar en Cuba?
En los últimos meses también ha circulado una cifra todavía más llamativa.
El consultor Roberto Fernández-Rizo afirmó en mayo que empresarios de la diáspora estarían preparados para movilizar alrededor de 35.000 millones de dólares durante el primer año de una transición democrática.
La afirmación debe tratarse con cautela. Hasta ahora no se ha divulgado públicamente una lista de inversionistas, contratos vinculantes o un fondo constituido que permita verificar de manera independiente que esos 35.000 millones ya estén comprometidos.
Lo que sí puede comprobarse es que existen grandes fortunas cubanoamericanas, empresarios interesados en una transición y propuestas concretas para movilizar capital.
Multimillonarios cubanoamericanos y EEUU ante una Cuba postcomunista
La reconstrucción de Cuba exigiría mucho más que reparar hoteles y abrir nuevos negocios.
Décadas de deterioro han dejado enormes necesidades en electricidad, agua, carreteras, vivienda, agricultura, telecomunicaciones, hospitales, puertos y aeropuertos.
Precisamente muchos de esos sectores coinciden con las áreas de experiencia de algunas de las mayores compañías creadas por cubanoamericanos en Estados Unidos.
MasTec construye infraestructura energética y de telecomunicaciones. Related Group desarrolla ciudades y viviendas. Otros empresarios de la diáspora controlan compañías en banca, logística, comercio, tecnología y servicios.
Por eso el planteamiento publicado ahora por The Wall Street Journal tiene una base económica concreta.
No existe todavía un fondo multimillonario público esperando la caída del régimen ni puede afirmarse que todos los grandes empresarios cubanoamericanos estén dispuestos a regresar con sus fortunas. Pero sí existe una diáspora extraordinariamente capitalizada.
Y al menos uno de sus multimillonarios más importantes, Jorge Mas Santos, ya ha puesto una cifra sobre la mesa: hasta 80.000 millones de dólares podrían conseguirse para reconstruir Cuba y, según él, levantar ese capital “no será un problema” si el país finalmente establece democracia, propiedad privada y seguridad jurídica.
