
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un acuerdo petrolero con Venezuela que permitirá, según su administración, acceder a una parte significativa de las reservas de crudo del país sudamericano mediante una nueva asociación privada.
El mandatario republicano calificó el pacto como “el mayor acuerdo petrolero en la historia del mundo” y aseguró que fue negociado por el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; y la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.
“Estados Unidos acaba de firmar con Venezuela el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial. Mediante una alianza con el sector privado, se ha asegurado el control mayoritario sobre más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo en Venezuela, sin costo alguno para el contribuyente estadounidense”, indicó Trump.
Asimismo, agregó: “Esta transacción histórica duplica con creces las reservas de petróleo estadounidenses, aumenta considerablemente nuestro suministro de petróleo y reducirá sustancialmente los precios de la gasolina para todos los estadounidenses a largo plazo, al tiempo que contribuye a que Venezuela continúe encaminándose hacia un éxito rotundo y una gran prosperidad”.
El gobierno de Rodríguez aseguró que la iniciativa podría atraer hasta 100.000 millones de dólares en inversión privada y generar más de 209.000 millones de dólares en impuestos para Venezuela.
Rodríguez afirmó en un mensaje publicado en Telegram que el acuerdo tendrá “un impacto significativo en el renacimiento de nuestra nación”, al tiempo que defendió la apertura del sector petrolero como una vía para recuperar la economía venezolana.
¿Cómo va a funcionar el acuerdo?
Según un funcionario estadounidense familiarizado con el pacto, entrevistado por Telemundo 51, EEUU se asociaría con un operador privado no identificado en Venezuela para crear una nueva empresa encargada de explotar las reservas petroleras.
El funcionario, que habló bajo condición de anonimato debido a que no estaba autorizado a ofrecer declaraciones públicas, indicó que Rodríguez habría otorgado derechos de desarrollo sobre los campos por un periodo de 100 años.
El acuerdo establecería que EEUU tendría el 55% de la producción real de la nueva compañía, además de una participación de propiedad y derechos para comprar petróleo a precio de costo.
Según esa fuente, la empresa resultante se convertiría en el segundo mayor titular corporativo de reservas probadas del mundo, solo por detrás de Saudi Aramco.
El anuncio ocurre en un momento de presión para la administración Trump debido al aumento de los precios de la gasolina en territorio estadounidense y la incertidumbre energética provocada por conflictos internacionales.
La guerra entre EEUU e Israel contra Irán ha afectado el flujo de petróleo procedente del golfo Pérsico a través del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde circulaba cerca del 20% del suministro mundial antes del conflicto.

Además, las reservas estratégicas de petróleo estadounidenses habían disminuido durante 2026, mientras el precio promedio de la gasolina alcanzaba alrededor de 4,09 dólares por galón, según datos de la asociación automovilística AAA.
Expertos dudan de un impacto inmediato en los precios de gasolina
Aunque Trump y Rubio han presentado el acuerdo como una oportunidad para aumentar el suministro energético y reducir los costos para los consumidores estadounidenses, especialistas advierten que los efectos no serían inmediatos.
La recuperación de la industria petrolera venezolana requeriría años de trabajo, inversiones multimillonarias y una reconstrucción profunda de la infraestructura existente.

Durante décadas, la producción petrolera de Venezuela se ha reducido debido al deterioro de instalaciones, falta de inversión y problemas operativos. A pesar de contar con una de las mayores reservas de crudo del planeta, el país produce actualmente una pequeña fracción del petróleo mundial.
La Administración de Información Energética de EEUU estima que Venezuela posee cerca de 303.000 millones de barriles de reservas, equivalentes aproximadamente al 17% del suministro mundial.
Para el gobierno de Rodríguez, el acuerdo representa una oportunidad para transformar la industria petrolera venezolana y atraer capital extranjero. Una de sus primeras medidas tras asumir el poder fue impulsar una ley para abrir el sector petrolero a la inversión privada, una decisión que modificó uno de los principios centrales del modelo socialista aplicado en Venezuela durante más de dos décadas.
