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¿Ya se puede comprar carne de res en Cuba? La letra pequeña de la nueva medida

El Estado cubano está retirando varias de las restricciones impuestas en 2021 y concediendo mayor margen a los productores
¿Ya se puede comprar carne de res en Cuba? La letra pequeña de la nueva medida
La reforma elimina varias de las restricciones introducidas en 2021 (Foto © Periódico Cubano)

La reciente flexibilización del sacrificio y la comercialización de ganado bovino en Cuba ha generado una pregunta inmediata: ¿significa que cualquier ciudadano podrá comprar carne de res libremente? La respuesta es no, al menos no en el sentido de un mercado completamente abierto y sin controles.

La Resolución 162/2026 del Ministerio de la Agricultura, publicada el 9 de septiembre en la Gaceta Oficial de la República de Cuba No. 75 Ordinaria, amplía las posibilidades para que los propietarios de ganado sacrifiquen animales, destinen carne al autoconsumo y la comercialicen. Sin embargo, mantiene requisitos de registro, pesos mínimos, controles veterinarios y destinos autorizados para la venta.

Además, la medida no tiene efecto inmediato. La propia disposición establece que entrará en vigor 30 días después de su publicación. Por tanto, durante septiembre continúa vigente el régimen anterior.

La carne de res no queda en venta libre para cualquier persona

La principal confusión está en interpretar la nueva norma como una liberalización total del mercado. Lo que cambia fundamentalmente son las condiciones bajo las cuales los productores pueden sacrificar legalmente sus animales y vender la carne obtenida.

Una vez determinado el potencial de producción, el ganadero deberá coordinar mediante los mecanismos establecidos a nivel municipal cuánto destinará a comercialización y cuánto reservará para autoconsumo. La carne podrá venderse en los destinos autorizados y los precios y volúmenes podrán acordarse entre las partes.

Eso significa que la norma amplía la oferta legal potencial, pero no autoriza simplemente a cualquier propietario de una vaca a sacrificarla en su finca y vender la carne directamente a vecinos o clientes.

El Gobierno ya había anunciado una apertura similar en 2021. En aquel momento, Periódico Cubano informó sobre la autorización para que productores privados pudieran comercializar carne de res, aunque el permiso quedó condicionado al cumplimiento de entregas estatales, crecimiento del rebaño y otros indicadores.

La Resolución 162/2026 deroga precisamente la Resolución 139 de 2021, que exigía esos compromisos y permitía, entre otras condiciones, sacrificar un animal por cada tres incorporados al crecimiento neto del rebaño.

Los ganaderos tendrán que cumplir varios requisitos antes del sacrificio

La nueva regulación no elimina la supervisión estatal. Los animales deberán estar inscritos en los registros correspondientes y los productores tendrán que cumplir las disposiciones de sanidad animal.

Antes del sacrificio se requerirá certificación veterinaria y un pase de tránsito para llevar el animal hacia un matadero o losa de sacrificio autorizada. Allí deberá realizarse la inspección sanitaria correspondiente.

También existen límites relacionados con las características de los animales. Los toros deberán alcanzar al menos 370 kilogramos, los toretes 300, las novillas no aptas para reproducción 290 y las vacas no aptas para reproducción 345. Para bueyes y sementales de desecho se fija un mínimo de 450 kilogramos.

Otra novedad permite que personas naturales puedan dedicarse a la ceba de terneros y añojos machos incluso sin ser propietarias de tierras, siempre que registren los animales y obtengan la licencia sanitaria exigida.

El control sobre la procedencia continúa siendo especialmente relevante. En mayo de este año, Periódico Cubano reportó el decomiso de carne de res transportada en un vehículo perteneciente a una mipyme en Bauta, en un caso que las autoridades vincularon al mercado informal.

Más permisos no significan carne de res barata ni abundante en Cuba

Para el consumidor cubano, el cambio más importante podría llegar si las nuevas reglas permiten que una mayor cantidad de ganado llegue legalmente a los mataderos y, posteriormente, a los mercados autorizados. Pero la resolución no garantiza por sí misma una disponibilidad amplia ni precios asequibles.

El problema comienza con el tamaño del propio rebaño. Cuba ha perdido más de 900.000 cabezas de ganado vacuno desde 2019, según datos del Ministerio de la Agricultura presentados ante la Asamblea Nacional en 2025. La situación se agrava por muertes de animales, robos, sacrificios clandestinos, falta de alimento y deterioro de las condiciones productivas.

En Camagüey, una de las principales regiones ganaderas del país, las autoridades organizaron recientemente brigadas de jinetes para enfrentar el robo y sacrificio ilegal de ganado. En esa provincia, la producción de leche también se ha desplomado respecto a los niveles registrados antes de la actual crisis.

Por tanto, hablar de “venta libre de carne de res” simplifica demasiado la nueva medida. El Estado cubano está retirando varias de las restricciones impuestas en 2021 y concediendo mayor margen a los productores, pero mantiene el registro de los animales, el control veterinario, los mataderos autorizados y mecanismos municipales para organizar la comercialización.

Para el cubano de a pie, la verdadera diferencia solo podrá medirse cuando la norma entre en vigor y se compruebe si esa flexibilización logra traducirse en más carne de res en los mercados y a precios que una parte significativa de la población pueda pagar.

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