
El presidente designado de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció en redes sociales la salida al aire del programa radial Criterio Compartido, transmitido por Radio Rebelde, “para dialogar sobre la realidad de Cuba”.
Pese a intentar proyectar una imagen de apertura comunicativa, esta iniciativa responde a una estrategia orientada a justificar las profundas problemáticas del país apuntando al vecino del norte, Estados Unidos. Mientras tanto, se eluden las necesidades urgentes derivadas de la falta de libertades económicas y sociales.
🇨🇺| El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, @DiazCanelB, estuvo esta mañana en Radio Rebelde y anunció la salida al aire próximamente de su programa Criterio Compartido, un espacio para dialogar sobre la realidad de #Cuba. pic.twitter.com/vxX5DpwnVO
— Presidencia Cuba 🇨🇺 (@PresidenciaCuba) September 16, 2026
La dictadura ya había implementado esta misma fórmula con el espacio digital Desde la Presidencia. En entregas anteriores de este tipo de formatos, el oficialismo ha optado por manipular la narrativa en torno a las protestas populares, presentándolas como acciones supuestamente dirigidas y financiadas desde el extranjero para desestabilizar al sistema.
El persistente discurso contra EEUU
Bajo el argumento recurrente del bloqueo y la persecución financiera, el mandatario busca desviar la atención de la ineficiencia estructural del modelo comunista durante más de seis décadas. Sobre este punto, las autoridades justifican su postura señalando: “Nosotros tenemos todo el derecho soberano de culpar al gobierno de los Estados EEUU”.
Esta narrativa oficial ignora deliberadamente que la falta de financiamiento internacional responde al impago crónico de deudas por parte del régimen y no a una confabulación externa.
Control ideológico y miedo al cambio
Mientras los ciudadanos continúan manifestando su descontento y exigiendo libertad en las calles, el poder central intenta infundir temor al advertir que un cambio hacia el capitalismo no resolvería problemas como el hambre o la escasez de electricidad.
En su intento por pedir un voto de confianza a una población devastada, el liderazgo político apela a la retórica ideológica: “La convocatoria que estamos haciendo de confianza en que nosotros, por nosotros mismos, con nuestro talento, podemos salir adelante, no es solo una convocatoria por la emergencia del momento, es una convocatoria por convicción”.
