
El detective Juan Carlos Chaidez detalló cómo encontró los cuerpos del caso de triple homicidio que tiene como culpable al cubano Alberto Sierra, de 42 años. La declaración ocurrió durante el juicio actualmente en proceso en Miami-Dade para definir si el acusado recibe la cadena perpetua o la pena capital.
Sierra, hijo de una inmigrante cubana, se declaró culpable de tres cargos de asesinato y tres de secuestro. La defensa solicita cadena perpetua y sostiene que una grave lesión cerebral sufrida durante su infancia alteró permanentemente su personalidad, informó Local 10.
Las víctimas son la esposa del procesado, Gladys Machado; y las dos hijas de ella, Julia y Daniella Padrino, de 6 y 3 años, respectivamente. La mujer también era madre de Michael, un niño de 5 años que no estuvo presente en el lugar de los hechos, registrados en noviembre de 2012.

El detective explicó ante un jurado cómo su equipo encontró los cuerpos en un vestidor del dormitorio principal. El investigador describió el olor de la habitación como una combinación de “lejía y el comienzo de la descomposición de un cuerpo”.
Su testimonio reconstruyó las primeras observaciones de los agentes y los objetos que recogieron mientras intentaban esclarecer lo ocurrido. Como parte de las primeras evidencias, hallaron una botella vacía de lejía en la basura.
El detective también declaró que Machado estaba desnuda y que su ropa había sido desechada en el dormitorio. Los fiscales mostraron una camiseta morada que identificaron como perteneciente a la víctima mayor.
La audiencia abordó además el primer interrogatorio de Sierra, quien tenía entonces 28 años. Según Chaidez, el acusado explicó que la separación de Machado había comenzado en septiembre de dicho año por dificultades económicas. Además, dijo que sabía que ella había mantenido una relación con otro hombre.
Sierra estaba desempleado y reconoció que vendía narcóticos mientras buscaba un trabajo legal. Asimismo, expresó el deseo de mejorar sus ingresos para recuperar a su familia. Durante esta conversación no mencionó algún tipo de lesión cerebral que le impidiera conservar un empleo.
El investigador describió a Sierra como tranquilo al hablar de Machado y señaló que no mostró emoción al referirse a las niñas. A preguntas de la fiscalía, añadió que el acusado tampoco se había descrito durante ese interrogatorio como una persona con un “cerebro roto”.
La fiscalía sostiene que Sierra asfixió a las tres víctimas con bolsas de plástico amarillas y busca demostrar que los asesinatos fueron especialmente atroces, crueles y premeditados. También atribuye al acusado agresiones sexuales posteriores a las muertes. Esos señalamientos forman parte de los argumentos que presenta para solicitar la pena capital.
La defensa pide al jurado considerar el daño cerebral que Sierra sufrió al ser atropellado por un automóvil a los 12 años. Los letrados aseguran que el accidente dejó secuelas permanentes y buscan que esas circunstancias influyan en la valoración de su conducta y en la decisión sobre la pena.
Con la culpabilidad ya admitida, el debate judicial se concentra en el castigo. El jurado escuchará las pruebas de ambas partes antes de recomendar una sentencia al juez, quien definirá la condena.
