
Aristides Fernández es uno de los cubanos deportados por EEUU a terceros países luego de no ser aceptado en la Isla. Tras ser detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), estuvo más de 90 días en Alligator Alcatraz antes de que fuera enviado a África.
Según Telemundo 51, el migrante estuvo en la República Centroafricana, Etiopía, Turquía y Colombia. Finalmente, llegó a Bolivia, donde fue aceptado de manera legal por contar con la nacionalidad de este país.
El migrante pudo gestionar su salida con ayuda de funcionarios de Naciones Unidas y de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Según explicó Yasmany Moreno, otro cubano deportado a África, ambas instancias contactaron a la Embajada de Bolivia para obtener un salvoconducto.
El documento resultaba necesario porque los dos pasaportes de Fernández habían vencido. El migrante describió el trayecto como agotador y ha denunciado públicamente que fue enviado a África pese a no tener, según su versión, una orden de deportación.
“Ya gracias a Dios, Aristi ya llegó con su hermana a Bolivia, ya está con su familia”, anunció Moreno a través de una transmisión vía Facebook. El viaje comenzó el lunes 19 de octubre, cuando consiguió abandonar Bangui después de casi tres meses de incertidumbre.
Su itinerario continuó en Adís Abeba, capital de Etiopía, donde, según relató, lo recibió personal de Naciones Unidas. Después voló a Estambul, Turquía, y desde allí cruzó el Atlántico hasta Bogotá en un trayecto de unas 13 horas. A ese recorrido se añadieron varias horas de retraso.
Agentes del ICE arrestaron a Fernández García el 6 de enero pasado, después de que asistiera a una audiencia migratoria en Miami. El cubano sostiene que, en ese momento, su petición de asilo seguía pendiente y contaba con autorización para trabajar hasta 2030.
Tras su arresto, fue trasladado entre distintos centros de detención de Estados Unidos. Según su relato, permaneció 96 días en la instalación de Florida conocida como Alligator Alcatraz y perdió aproximadamente 27 kilogramos durante el tiempo que estuvo bajo custodia migratoria.
A finales de julio, las autoridades lo deportaron a la República Centroafricana, pese a que no tenía vínculos familiares ni migratorios con ese país. Una vez en Bangui, denunció que carecía de documentos, enfrentaba restricciones para salir del alojamiento y no recibía explicaciones claras sobre su situación legal.
En agosto, durante una entrevista con Noticias Telemundo, comparó sus condiciones con un secuestro: “Es como un secuestro. Sigo sin nada”. En las últimas semanas, Moreno publicó videos que mostraban a Arístides visiblemente debilitado mientras aguardaba atención médica. Moreno también denunció que varios migrantes estaban enfermando de malaria.
Latinoamericanos siguen detenidos en África
Moreno permanece en un centro de detención junto a otros inmigrantes. De acuerdo con su testimonio, numerosos ciudadanos europeos y africanos enviados desde EEUU ya pudieron regresar a sus países, pero varios latinoamericanos todavía no han conseguido salir.
Entre quienes siguen detenidos, identificó a cuatro nicaragüenses, un hondureño, un ecuatoriano y cuatro cubanos. Según relató, les han comunicado que no pueden solicitar visas ni documentos migratorios en ese país y que únicamente pueden aceptar el retorno voluntario a sus lugares de origen.
Un informe de Human Rights Watch señala que más de 500 migrantes fueron enviados a países africanos entre enero de 2025 y agosto de 2026, como parte de las deportaciones estadounidenses a terceros países.
