
Tres hombres de entre 35 y 45 años fueron detenidos en Jatibonico, Sancti Spíritus, tras ser acusados de sustraer aceite dieléctrico de transformadores eléctricos en la subestación del Complejo Agroindustrial Uruguay.
El hecho ocurrió en la madrugada del pasado 2 de abril y los implicados están presos a la espera de un juicio por el delito de “sabotaje”. La fiscalía pudiera pedir hasta pena de muerte según las contravenciones dictadas por el Tribunal Supremo Popular.
Suben las penas por delitos de sabotaje
Dicho órgano judicial autorizó una interpretación más severa del Código Penal cubano cuando se trate de robos contra infraestructura crítica.
Especialmente contra los responsables en la sustracción de componentes, piezas, medios, recursos, combustible y aceite dieléctrico de instalaciones vinculadas a la generación y distribución de electricidad, entre ellas parques fotovoltaicos y grupos electrógenos, serán procesados por el delito de sabotaje.
Al justificar esta medida, el Estado comunista asegura que enfrenta un escenario complejo en el ámbito energético, que atribuye al “recrudecimiento del ilegal bloqueo económico, financiero y energético impuesto por Estados Unidos”.
De los tres presuntos implicados, solo uno fue capturado in fraganti
Según la versión oficial de los hechos en Jatibonico, el día del robo, a las 2:40 a.m. oficiales del Departamento Técnico de Investigaciones y de la Policía Nacional Revolucionaria sorprendieron a los implicados mientras extraían aceite de tres transformadores en la subestación. Para ese momento, los hombres habían logrado sustraer casi todo el fluido antes de la llegada de los agentes.
Uno de los sospechosos fue arrestado en el lugar, mientras los otros dos escaparon de forma momentánea y fueron capturados después en sus viviendas. En poder de uno de ellos se ocuparon 120 litros de aceite dieléctrico, un producto que puede venderse con rapidez en el mercado informal.
El teniente Andy Carreño Rush, instructor penal de la Seguridad del Estado, explicó que las autoridades conocieron previamente la intención de sustraer el aceite de un transformador perteneciente al CAI Uruguay.
De acuerdo con su declaración, la actuación policial permitió detener a los presuntos autores antes de que los equipos fueran puestos otra vez en servicio.
El aceite incautado permanece bajo custodia del Ministerio del Interior en Sancti Spíritus y es sometido a peritajes físico-químicos. Las pruebas buscan determinar el tipo de fluido utilizado en los transformadores y si coincide con el que presuntamente extraían los detenidos. Uno de los acusados confesó su participación, mientras los otros dos la niegan.
El aceite dieléctrico cumple una función esencial dentro de los transformadores. Sirve como aislante eléctrico y como refrigerante. Sin ese componente, los equipos pueden sufrir descargas internas, sobrecalentarse y quemarse.
En un país marcado por apagones frecuentes, cualquier daño a la infraestructura eléctrica agrava una crisis que ya golpea la vida diaria de la población.
Odeivy Valdez Alba, director técnico de la Empresa Eléctrica Sancti Spíritus, afirmó que retirar aceite a un transformador puede dejar fuera de servicio una unidad que abastece a miles de personas. Según el directivo, la revisión a tiempo evitó energizar las subestaciones de Pelú y CAI Uruguay, lo que impidió daños irreversibles en los equipos.
La empresa logró reponer el aceite y restablecer el servicio en breve tiempo. Sin embargo, el impacto económico de estos hechos no se limita al valor del fluido robado. También implica movilizar brigadas, combustible, transporte, medios especializados, piezas de repuesto y asumir la energía que deja de servirse mientras la avería se corrige.
El mercado informal ha convertido el aceite dieléctrico en una mercancía codiciada. Según reportes citados en el contenido oficial, un litro puede superar los mil pesos cubanos. Ese incentivo económico ayuda a explicar la repetición de casos similares en otros territorios, aunque el costo social termina recayendo sobre comunidades enteras.
En Jarahueca, municipio de Yaguajay, un hecho parecido ocurrió durante una reciente caída del Sistema Eléctrico Nacional. Cuando se restableció el servicio, el transformador se quemó por completo y más de 1.800 clientes quedaron sin electricidad.